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ECONOMÍA

¿Arranca o no arranca? Lo que la economía real necesita para salir del amesetamiento

Mientras el frente macrofinanciero muestra avances con matices, la pregunta que más le importa a la mayoría de los argentinos es otra: si la economía real, la del consumo, el empleo y el mercado interno, va a empezar a moverse.

Por José Busaniche4 min de lectura
¿Arranca o no arranca? Lo que la economía real necesita para salir del amesetamiento
¿Arranca o no arranca? Lo que la economía real necesita para salir del amesetamiento

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Esteban Domecq, director de Invecq, dedicó buena parte de su exposición -en un encuentro virtual organizado por S&C inversiones- ante empresarios a responder la pregunta sobre el repunte de la actividad real, con un diagnóstico que combina cautela y expectativa: la actividad está «amesetada», con fuerte heterogeneidad sectorial, pero según su lectura estarían dadas las condiciones para que el mercado interno empiece a despegar, aunque de manera lenta e irregular.

Una economía que no cae, pero tampoco despega. El dato de abril mostró una retracción mensual, aunque con una suba interanual del 1,6% y una expansión acumulada del 2,1% en los primeros cuatro meses del año. Cuando se suaviza la serie y se descuentan los componentes más volátiles —impositivo, financiero—, el panorama que queda es el de una economía que tocó piso a mediados de 2024, tuvo una recuperación en «V corta» y desde entonces se mueve en una meseta irregular, con un leve repunte final explicado por el buen momento del agro. «La economía no está ni en caída libre, ni en recesión, ni volando», resumió el economista.

Dos argentinas conviviendo. Detrás de ese amesetamiento general se esconde una marcada heterogeneidad. Por un lado, hay un bloque de sectores «ganadores», vinculados al mercado externo —pesca, petróleo, agro, minería, energía, turismo receptivo, sector financiero— que crece con fuerza y hasta sorprende para arriba. Por el otro, un bloque volcado al mercado interno —industria, supermercados, shoppings, la venta de autos— que quedó estancado en lo que Domecq definió como un «pantano bajonero»: una recuperación que había arrancado a mediados de 2024 pero que se cortó a principios de 2025 y todavía no logró retomar impulso.

El problema, explicó, es que el dinamismo de los sectores exportadores no alcanza para compensar el freno del consumo interno. Por eso la actividad, en su conjunto, queda «amesetada»: lo que sube por un lado no logra empujar lo suficiente al resto de la economía.

Los dos motores que faltan encender. Para Domecq, la salida de ese pantano depende centralmente de dos variables: la recomposición del ingreso real y la reactivación del crédito.

Sobre los ingresos, explicó que el descarrilamiento inflacionario del segundo semestre de 2025 generó casi cuatro trimestres consecutivos de erosión del poder adquisitivo, tanto en el sector privado como en el público, incluyendo jubilaciones y transferencias sociales. Con la inflación retomando una senda descendente, proyectó que los ingresos reales deberían empezar a recomponerse hacia adelante, aunque en un formato lento e irregular. Ese proceso, subrayó, es el principal factor que explica por qué la actividad debería empezar a moverse en los próximos meses.

El segundo driver es el crédito. Después de una fase ultraexpansiva, con crecimiento mensual de entre el 3% y el 7%, el apretón monetario y la incertidumbre electoral frenaron en seco esa dinámica: el crédito dejó de caer, pero en mayo y junio todavía no logró arrancar. Domecq explicó que la suba de tasas, combinada con la caída de ingresos, disparó la relación cuota-ingreso de las familias y llevó la morosidad a niveles elevados, sobre todo en préstamos personales y tarjetas de crédito, los canales más ligados al consumo. Para destrabar ese frente, consideró necesario que el Gobierno avance con el relajamiento monetario y que se ordene algún esquema de regularización de las deudas en situación irregular, en línea con iniciativas como la línea de refinanciación al 35% que anunció días atrás el Banco de la Ciudad.

El empleo, más estable de lo que parece. En materia laboral, Domecq señaló que, tras perder unos 15.000 puestos de trabajo registrados por mes en el sector privado durante el segundo semestre de 2025, el mercado encontró una nueva estabilidad. La tasa de desempleo se mantiene en 7,8% y no se espera un salto hacia arriba, aunque tampoco anticipa una generación fuerte de empleo neto en el corto plazo: buena parte de la resiliencia del mercado laboral se explica por el crecimiento de monotributistas, independientes e informales.

Proyecciones: crecimiento moderado y sector externo como ancla. Después de cerrar 2025 con una expansión del 4,5%, Invecq proyecta un crecimiento del 2,5% tanto para este año como para el próximo, con un consumo privado que avanzaría 2,4% en 2026 y 2% en 2027. El sector externo seguirá siendo el gran sostén: las exportaciones, que a principio de año se proyectaban en torno a los 10.000 o 12.000 millones de dólares de superávit, hoy se estiman por encima de los 22.000 millones, empujadas por una cosecha récord y precios internacionales favorables.

La condición necesaria y la condición suficiente. Domecq cerró su exposición con una distinción que definió como clave para pensar el año electoral: la condición necesaria para sostener el rumbo actual es evitar una crisis cambiaria, es decir, un salto disruptivo del dólar que golpee de lleno los ingresos reales y el consumo. Pero la condición suficiente para que el oficialismo sea competitivo en las urnas es otra: que el mercado interno logre salir del pantano y la gente empiece a percibir una mejora concreta en el día a día.

Su diagnóstico final fue moderadamente optimista: considera que están dadas las condiciones para que la economía real comience a recuperarse, pero advirtió que ese repunte llegará en un formato lento e irregular, no lineal ni acelerado. Para el empresariado, la lectura es clara: la reactivación del consumo dependerá de que ingresos y crédito logren, por fin, moverse en la misma dirección.

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← Volver a la portadaActualizada el 14 de julio de 2026