Barracuda: el modelo de negocios del fish market premium que busca cambiar cómo Córdoba consume pescado
Con un local de gran escala sobre avenida Gauss y una propuesta que combina mayorista y minorista, la pescadería apuesta a la experiencia, la educación del cliente y el desarrollo logístico. Ahora, proyecta dar un salto con un centro mayorista propio y evalúa nuevas plazas.

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En una ciudad históricamente asociada al consumo de carne vacuna, Barracuda construyó en cinco años un modelo de negocio que desafía hábitos arraigados. La empresa, fundada por un contador y un empresario gastronómico vinculado al mundo del sushi (Gastón Duarte e Isidoro Naon, respectivamente), nació con una premisa clara: llevar a Córdoba un formato de pescadería distinto, con foco no solo en el producto sino también en la experiencia de compra.
El primer local, ubicado sobre avenida Gauss, sintetiza esa visión. Con una superficie inusual para el rubro —resultado de la integración de tres locales—, Barracuda combina en un mismo espacio la venta minorista con la operación mayorista. El diferencial no está solo en la escala, sino en la estética, la limpieza y la puesta en escena, aspectos poco desarrollados históricamente en el segmento.
“El objetivo fue hacer algo más cuidado, no solo en la frescura y calidad del producto, sino también en la imagen y en la experiencia”, explica Gastón Duarte, uno de sus socios fundadores. La oportunidad surgió, además, de una lectura de mercado: la escasa competencia en el canal mayorista local y la posibilidad de integrarse verticalmente con la demanda de Sushi World, cadena también vinculada a uno de los socios.
Desde ese punto de partida, el crecimiento fue progresivo. Hoy, Barracuda cuenta con 25 empleados y una operación que abastece tanto al consumidor final como a clientes gastronómicos. En el camino, también exploró formatos en grandes superficies: llegó a gestionar varias pescaderías dentro de hipermercados Libertad y hoy siguen presentes en el local de Poeta Lugones.

Un formato híbrido con foco en la experiencia. El corazón del modelo está en el local de Gauss. Allí, la empresa despliega una estrategia que combina volumen, variedad y acciones comerciales orientadas a educar al consumidor. En un mercado donde el pescado no forma parte del consumo cotidiano, la evangelización aparece como un eje clave.
“Las preguntas más frecuentes son cómo cocinarlo, cómo condimentarlo o con qué acompañarlo. Hay gente que solo conoce la merluza o directamente no consume pescado”, señala Duarte.
Para revertir esa barrera cultural, Barracuda desarrolla acciones específicas: jornadas temáticas como el “día de la trucha” o el “día del salmón”, con descuentos de entre 20% y 30%, que movilizan grandes volúmenes de venta. En esos eventos, el local llega a comercializar alrededor de 150 kilos de un mismo producto en una jornada, con clientes que incluso compran en cantidad para compartir o fraccionar.
A eso se suman experiencias en el punto de venta, como degustaciones o eventos en el deck exterior del local. Entre las ideas en carpeta figura la realización de paellas en vivo o demostraciones culinarias los fines de semana, con el doble objetivo de atraer público y generar conocimiento sobre el producto.
El mix de ventas refleja esa estrategia: si bien la merluza sigue siendo un producto de entrada, el salmón y la trucha ganaron protagonismo. De hecho, la empresa se posiciona como uno de los principales vendedores de trucha en Córdoba, impulsando su consumo de manera sostenida en los últimos años.
El mayorista, la clave del próximo salto. Más allá del punto de venta, el crecimiento de Barracuda está cada vez más ligado a su desarrollo mayorista. La operación actual, integrada en el mismo local de Gauss, quedó chica frente al volumen alcanzado. Por eso, el próximo paso estratégico ya está definido: la creación de un centro logístico propio.
El proyecto contempla ocupar un depósito cercano a la actual ubicación, donde se instalarán cámaras de frío, un sector de producción y toda la infraestructura necesaria para centralizar la operación mayorista. La iniciativa apunta a profesionalizar la logística, mejorar la eficiencia y liberar espacio en el local para potenciar la experiencia minorista.
“Es el siguiente nivel para nosotros. Ya tenemos el desarrollo pensado y queremos avanzar este año”, anticipan.
En paralelo, la empresa continuará invirtiendo en el local actual, con mejoras en la propuesta y la incorporación de nuevos productos. La lógica es clara: consolidar el formato antes de replicarlo.
A futuro, la empresa identifica oportunidades en zonas de crecimiento del Gran Córdoba, como Villa Allende, aunque con una selección más precisa de los puntos comerciales. La idea de replicar el modelo de Gauss sigue vigente, pero bajo una lógica de crecimiento paso a paso.

En un contexto donde el precio relativo del pescado mejora frente a la carne y donde crece la conciencia sobre la alimentación saludable, Barracuda encuentra un terreno más fértil para su propuesta. Sin embargo, el desafío de fondo sigue siendo el mismo: cambiar hábitos de consumo en una plaza que, históricamente, le dio la espalda al mar.
Con un modelo que combina escala, experiencia y desarrollo logístico, la empresa busca consolidarse como referente local en el rubro y, al mismo tiempo, ampliar el mercado. Un objetivo ambicioso, pero alineado con su origen: hacer de la pescadería un negocio distinto en Córdoba.
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