Chammas negocia la compra de Ottonello Hnos. y prepara otro paso en su expansión como grupo alimenticio
La tradicional empresa cordobesa busca sumar la histórica fábrica de pastas frescas a un proceso de expansión que comenzó después de la pandemia. Las negociaciones se encuentran en su etapa final y la operación podría cerrarse durante las próximas semanas.

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En el ecosistema empresarial cordobés pocas marcas tienen un recorrido tan largo como Chammas y Ottonello Hnos.. Una nació hace más de 150 años y se convirtió en uno de los grandes emblemas del turismo gastronómico de Córdoba; la otra lleva seis décadas siendo una referencia entre las fábricas de pastas frescas de la provincia.
Ahora ambas historias podrían cruzarse.
Según pudo conocer Punto a Punto, Chammas se encuentra en la etapa final de las negociaciones para adquirir Ottonello Hnos., en una operación que, de concretarse, representará una de las novedades empresariales más importantes del sector alimenticio cordobés de este año.
De acuerdo con fuentes del mercado que conocen las conversaciones, el proceso presenta un elevado grado de avance. Restan las últimas instancias del análisis financiero y legal previo al cierre definitivo, aunque las expectativas son que la operación pueda concretarse durante julio o agosto.
«Las empresas están en un proceso avanzado de compra. Yo creo que ya esto se define en los próximos 30 días. Dentro de julio se debería estar definiendo«, comentó a Punto a Punto una fuente que conoce de cerca las negociaciones.
La misma fuente aclaró que, al no estar todavía formalizada la transacción, las partes prefieren mantener reserva sobre el proceso hasta que la operación quede definitivamente cerrada.
Una empresa con historia. Fundada en 1965 por los hermanos Luis y Moisés Ottonello, la compañía logró construir una de las marcas más reconocidas del mercado cordobés de pastas frescas.
Con base en barrio San Vicente, llegó a operar dos plantas industriales, más de un centenar de empleados y 17 líneas de producción. Sus ravioles, sorrentinos, capeletis, tapas para empanadas y otras especialidades se consolidaron durante décadas en supermercados y comercios de toda la provincia.
Aunque en la actualidad la estructura es menor, Ottonello continúa siendo una marca de gran reconocimiento entre los consumidores y mantiene una importante presencia comercial.
Precisamente ese valor de marca aparece como uno de los principales activos que despertaron el interés de Chammas.

Según pudo reconstruir Punto a Punto, la intención sería preservar el posicionamiento comercial de Ottonello y potenciarlo con nuevas inversiones industriales, mejoras en la distribución y ampliación de mercados.
«Es una marca que está bien metida en los supermercados. Hay que mejorarle varias cosas: algunas máquinas, distribución, comercialización y abrir mercados. En esos puntos quiere enfocarse la gente de Chammas, represente un desafío muy interesante para ellos«, señaló una fuente cercana a la negociación.
Mucho más que alfajores. Desde afuera, la compra podría parecer llamativa. Chammas construyó durante décadas su identidad alrededor del alfajor cordobés y de los productos regionales vinculados al turismo.
Sin embargo, puertas adentro, la empresa viene transitando desde hace varios años un proceso de transformación mucho más profundo. La pandemia fue el punto de inflexión. Con el turismo prácticamente paralizado, el modelo de negocios basado en locales turísticos quedó expuesto a un riesgo que obligó a repensar la estrategia. A partir de entonces comenzó un proceso de diversificación que incluyó profesionalización del management, ingreso al consumo masivo y sucesivas adquisiciones.
Primero fue Elca, posteriormente relanzada bajo la marca Yüka, especializada en productos sin TACC.
Más tarde llegó la compra de Lyvián, fabricante cordobés de piononos, bizcochuelos y merengues con cinco décadas de trayectoria. Ahora se sumaría Ottonello.
Lejos de ser operaciones aisladas, todas responden a una misma lógica empresarial.
«Cuando vieron que eran una fábrica regional, muy ligada al turismo, y que cuando todo se cerró se quedaron sin mercado porque no estaban en supermercados, decidieronhacer un fuerte viraje hacia una industria de alimentos«, explicó una fuente conocedora del proceso.
Ese cambio implicó pasar de una empresa especializada en alfajores a un grupo con un portafolio cada vez más amplio.
Actualmente Chammas desarrolla siete marcas, cuenta con más de cien puntos de venta en el país y abastece tanto al canal tradicional como a supermercados, mayoristas y cadenas nacionales.
La lógica detrás de la compra. La eventual incorporación de una fábrica de pastas puede parecer, a primera vista, un negocio diferente al de los alfajores. Sin embargo, dentro de la estrategia industrial de Chammas la explicación resulta bastante más sencilla.
Según pudo conocer Punto a Punto, la empresa identifica importantes sinergias productivas, comerciales y logísticas entre todas las unidades que fue incorporando.
«Todas trabajan con harina, con masas. Si bien las máquinas son distintas, los proveedores son similares, la comercialización también, van a los mismos supermercados y mayoristas, comparten logística y estructura«, explicó una fuente cercana a las negociaciones. Ese enfoque permite aprovechar una misma red comercial para distribuir productos de distintas categorías y mejorar la utilización de la infraestructura industrial.
La empresa incluso ya proyecta una reorganización de sus plantas fabriles.
Actualmente opera instalaciones propias en Córdoba, una planta de Yüka en el Polo Industrial 52 y la fábrica de Lyvián. Paralelamente construye un nuevo establecimiento industrial de aproximadamente 6.000 metros cuadrados. Una vez concluida esa inversión, la intención sería redefinir la ubicación de cada unidad productiva para optimizar la operación logística.
Si finalmente la compra se concreta consolidará un proceso que comenzó hace apenas unos años y que hoy muestra a Chammas como una compañía mucho más diversificada que aquella tradicional fabricante de alfajores regionales. Las fuentes consultadas señalaron que el objetivo no pasa por absorber una empresa para discontinuar su identidad, sino por fortalecer una marca que ya tiene un lugar ganado entre los consumidores.
Ottonello, además, aporta una categoría de consumo cotidiano que complementa el portafolio de productos que Chammas viene desarrollando.
La empresa cordobesa también avanza desde hace tiempo en la apertura de mercados internacionales, particularmente en Chile y Uruguay, proceso que podría verse fortalecido por una mayor escala industrial. No obstante, desde el entorno de las negociaciones aclaran que el principal atractivo de la operación está puesto en el mercado local.

Recta final. Aunque todavía quedan pasos formales antes del cierre definitivo, todo indica que la operación atraviesa su tramo decisivo.
Según pudo saber Punto a Punto, el proceso de due diligence ya se encuentra muy avanzado y los equipos técnicos de ambas compañías trabajan desde hace semanas en la revisión de los aspectos financieros, legales e industriales.
«Ya está todo para cerrarlo. Hay gente adentro mirando la empresa y el proceso de due diligence está muy avanzado«, afirmó una fuente con conocimiento directo de las conversaciones.
Si no aparecen imprevistos, Córdoba podría sumar en las próximas semanas una de las operaciones corporativas más relevantes del año: la unión entre dos marcas históricas que, desde trayectorias muy diferentes, terminarían formando parte de un mismo grupo empresario.
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