Christian French: “La inteligencia artificial permitió que la seguridad electrónica explotara”
Con 35 años de trayectoria en el sector, el presidente de Pignus detalla la hoja de ruta de la compañía: tecnología de última generación, importación directa de tótems y el desafío de brindar seguridad inteligente en barrios abiertos y housings.

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Con nueve años de trayectoria al frente de Pignus, Christian French asegura que el sector de la seguridad atraviesa una transformación profunda. El modelo tradicional, basado casi exclusivamente en vigilancia física, dio paso a un esquema donde la tecnología, la inteligencia artificial y el monitoreo remoto ocupan el centro de la escena.
“El negocio cambió completamente. Antes la seguridad era 80% física y 20% electrónica. Hoy la ecuación se invirtió: el 70% es seguridad electrónica y solo el 30% física”, explica el presidente y fundador de la compañía.
La evolución no responde únicamente a una cuestión tecnológica. Detrás del cambio aparecen factores económicos, nuevas demandas de clientes y una creciente sofisticación del delito. Para French, el aumento de los costos operativos de la vigilancia humana aceleró una transición que ya estaba en marcha y que hoy redefine toda la industria.
De la vigilancia tradicional al monitoreo inteligente
La historia de French en el sector comenzó en 1990 con la creación de Seguridad Mediterránea, empresa que prestó servicios en algunos de los principales enclaves residenciales y comerciales de Córdoba, como Las Delicias, Lomas, el Jockey Club y Córdoba Shopping. Tras vender la firma a fines de los años 90, impulsó la creación de Pignus, que actualmente emplea a 167 personas entre vigiladores, técnicos especializados, operadores de monitoreo y personal de IT.
Uno de los hitos de la empresa fue su desembarco en Docta, donde desarrolló sistemas de seguridad para barrios abiertos bajo el concepto de “organización inteligente”, adaptando protocolos a un formato urbanístico que hasta ese momento prácticamente no existía en Córdoba.
La apuesta tecnológica se convirtió desde entonces en el eje del negocio. “La inteligencia artificial permitió que la seguridad electrónica explotara”, sostiene French. El diferencial, asegura, está en la capacidad de controlar espacios las 24 horas, con cobertura total y sin depender exclusivamente del factor humano.

En ese contexto, la empresa desarrolló un modelo basado en infraestructura propia: centro de monitoreo interno, equipos de instalación propios y un departamento especializado en investigación tecnológica. La decisión de evitar tercerizaciones apunta, según French, a mantener el vínculo directo con los clientes y controlar toda la cadena de valor.
Tótems, reconocimiento facial y monitoreo 24/7
Entre las soluciones que más crecieron aparecen los tótems de seguridad, dispositivos capaces de ofrecer vigilancia 360°, monitoreo remoto permanente y control de múltiples variables críticas en edificios y urbanizaciones.
“Hoy un tótem puede controlar desde cámaras y accesos hasta sensores de inundación o cisternas”, explica.
La incorporación de reconocimiento facial también gana terreno en consorcios y desarrollos inmobiliarios. Los residentes ingresan mediante validación biométrica, mientras que las visitas utilizan códigos QR temporales. El sistema permite incluso restringir accesos específicos a ascensores, escaleras o sectores determinados de un edificio.

A esto se suman herramientas de seguimiento satelital para vehículos y personas, además de aplicaciones destinadas a adultos mayores que permiten solicitar asistencia médica o policial inmediata desde el celular, con aviso automático a familiares y al centro de monitoreo.
El fenómeno housing y la nueva demanda de seguridad
El crecimiento de los housings en Córdoba generó además un nuevo nicho para el sector. Se trata de desarrollos pequeños, de entre ocho y 19 unidades, donde sostener vigilancia física las 24 horas resulta económicamente inviable.
“En esos casos la seguridad electrónica se vuelve prácticamente la única alternativa posible”, señala French.
La demanda se orienta entonces hacia sistemas periféricos, alarmas individuales y monitoreo remoto, capaces de ofrecer protección sin trasladar costos prohibitivos a las expensas.
La falsa sensación de seguridad en los countries
Uno de los puntos que más preocupa a French es la percepción de inmunidad que todavía existe en barrios cerrados y countries. “Hay una idea equivocada de que el perímetro alcanza. Pero muchas veces sucede lo contrario”, afirma.

Según explica, los robos en urbanizaciones cerradas suelen estar vinculados a tres factores: ausencia de protección interna, vulnerabilidades domésticas y creciente inteligencia criminal. La delincuencia, asegura, analiza puntos ciegos, detecta rutinas y en algunos casos incluso accede a información interna sobre viviendas específicas.
El futuro: más tecnología y menores costos
La estrategia de Pignus apunta ahora a profundizar el desarrollo tecnológico y reducir las barreras de acceso a estos sistemas.
La empresa evalúa permanentemente nuevas marcas y soluciones para optimizar la relación costo-prestación, mientras importa tótems directamente desde China para acceder a tecnología más avanzada que la disponible en el mercado local.
Además, impulsa un modelo de alarmas en comodato que evita que los clientes deban afrontar una inversión inicial elevada.
“La idea es que la seguridad deje de ser un lujo y pueda adaptarse a distintas realidades económicas”, concluye French.
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