Insatisfacción laboral: por qué Córdoba tiene el índice más alto del país (afecta a más de 450.000 personas)
Un informe de la consultora OTES revela que el déficit laboral de la provincia supera la media nacional por 23 puntos. El avance de la informalidad y la pérdida de puestos fabriles de calidad configuran un escenario donde tener un empleo ya no garantiza escapar de la pobreza.

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El mercado laboral de Córdoba atraviesa una de las encrucijadas más complejas de su historia reciente al consolidar el índice de insatisfacción laboral más elevado de la República Argentina. Un informe elaborado por la consultora económica OTES determinó que la tasa de desocupación del 8,8% representa apenas la superficie de un fenómeno mucho más alarmante y estructural.
En la actualidad, el 54,2% de la fuerza de trabajo de la provincia se encuentra atrapada en una situación de vulnerabilidad ocupacional, un registro crítico que supera por 23,3 puntos porcentuales a la media nacional, la cual promedia un 31,1%.
Esta brecha estadística se traduce en términos reales en unas 456.000 personas que habitan en el territorio cordobés y cuyos puestos actuales o la falta de ellos no alcanzan para cubrir sus necesidades elementales en algún aspecto de su vida cotidiana.

El diagnóstico desarma el mito de que la mera creación de puestos de trabajo constituye una solución definitiva para la crisis de ingresos. De la masa total de afectados que releva el Monitor de OTES, apenas 74.000 cordobeses se encuentran formalmente desocupados, mientras que el grueso del indicador está compuesto por 382.000 trabajadores activos que ya están insertos en el sistema formal o informal.
El verdadero foco de conflicto se desplaza entonces desde la dificultad para conseguir empleo hacia la severa degradación en la calidad del trabajo y el poder de compra que este genera.
Hoy la discusión económica en la provincia se encuentra sitiada por tres procesos simultáneos: el crecimiento del empleo precario, la persistencia de salarios reales que corren muy por debajo de los niveles registrados en 2023 y la sostenida expulsión de personal en la industria manufacturera, un sector que históricamente actuó como el principal dinamizador de los mejores sueldos de la región.
Este escenario convive de manera paradójica con una tasa de actividad que se localiza en récords históricos, reflejando que un porcentaje cada vez mayor de la población cordobesa se vuelca masivamente a las calles dispuesta a trabajar para apuntalar el presupuesto de sus hogares.
El desplome real: de la pérdida mensual a la brecha histórica
El fuerte deterioro de los ingresos reales frente a las referencias de mediano y largo plazo explica, en gran medida, el fenómeno de la insatisfacción que golpea a la provincia.
La parálisis actual se vuelve dramática al mirar la película completa: con Comercio arrastrando una contracción acumulada del -17,8% desde noviembre de 2023 y la construcción (UOCRA) un -11,8%, un solo empleo dejó de ser un reaseguro para cubrir las necesidades básicas de los hogares.

Esta asfixia se vuelve estructural cuando se constata que, al contrastar la situación con la referencia histórica de noviembre de 2015, sectores clave como SMATA exhiben un desplome del -53,7% y Comercio un -33,3%. El persistente retroceso en los rubros metalúrgico y automotriz termina configurando un escenario donde el esfuerzo laboral diario se devalúa, empujando a miles de familias cordobesas a sumar jornadas extra o endeudarse para intentar sostener sus condiciones mínimas de vida.
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