De los ramos generales a los combustibles y Vaca Muerta: quién es Grupo LAC, la empresa que ahora también venderá Toyota
Con más de un siglo de historia y base en Colonia Caroya, el grupo familiar cordobés factura buena parte de su negocio en la distribución de combustibles YPF y el transporte pesado, con una flota de casi 500 camiones. Ahora suma una sexta unidad de negocios: la venta de vehículos Toyota.

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La historia de Grupo LAC arranca en 1910, cuando Luis B. Carrizo, abuelo de los actuales dueños, inició una actividad unipersonal ligada a los ramos generales, la industria forestal y la comercialización de derivados del petróleo, representando a la West India Oil Company en la provincia de Córdoba. Más de un siglo después, la empresa familiar se prepara para dar un salto que sus propios directivos definen como inédito: convertirse, también, en concesionario oficial de autos.
El segundo hito relevante llegó en 1971, cuando Raúl Carrizo, hijo del fundador, aceptó la propuesta de comenzar con la venta minorista y mayorista de combustibles de YPF y construyó la primera estación de servicio del grupo en Quilino, sobre la ruta 60, al norte de la provincia. Recién en 1996 se conformó la razón social que hoy conocemos como LAC, Luis A. Carrizo y Cía. S.R.L., a partir de la cual la compañía sumó estaciones en distintos puntos de Córdoba, Salta y La Rioja, y en 2005 incorporó el transporte de combustibles livianos al servicio de YPF.
Con sede administrativa en Colonia Caroya, el grupo está organizado hoy en cinco unidades de negocios, a las que ahora se suma la comercialización de vehículos. La más visible para el público en general es LAC Red de Estaciones de Servicio, que opera trece bocas de expendio en Córdoba capital, Deán Funes, La Dormida, Quilino, Jesús María y Villa del Totoral, además de puntos en La Rioja, Salta y San Luis. Bajo esta unidad, el grupo también gestiona islas de carga de transporte pesado para clientes con cuenta corriente como AGD, Bunge, Cargill y Cofco, y ofrece tiendas de conveniencia en varias de sus estaciones.
El negocio de mayor volumen, sin embargo, es LAC Logística y Transporte, que se ubica entre las principales transportadoras de sustancias peligrosas del país. Su flota está compuesta por casi 500 unidades monomarca, con menos de tres años de antigüedad y sistema ADAS, que recorren unos 4,5 millones de kilómetros por mes y trasladan alrededor de 200.000 metros cúbicos de combustible mensuales -unos 2,4 millones de metros cúbicos al año- para YPF, Axion Energy y Gulf, entre otras petroleras. Esta unidad también presta servicios a la industria de Vaca Muerta, donde transporta unas 16.000 toneladas mensuales de arena y 6.000 toneladas de insumos para la extracción no convencional, con cerca de 100 personas afectadas exclusivamente a esa operación. La compañía sostiene, además, cuatro certificaciones ISO -de seguridad vial, gestión de calidad, medioambiente y salud y seguridad laboral-, y se presenta como la primera empresa privada de logística y transporte del país en certificar la norma ISO 39001:2012 de seguridad vial.


Las otras tres unidades completan un perfil diversificado: LAC Obras Viales y Hormigón Elaborado, dedicada a servicios de construcción vial; LAC Agro, que funciona como canal de venta exclusivo de YPF Agro para el productor agropecuario de la región; y la Distribuidora Mayorista de Combustibles y Lubricantes, con más de 20 años de trayectoria y sede compartida con la administración central del grupo.
La estrecha relación con Scania -que el grupo mantiene desde hace años para el mantenimiento in house de su flota de camiones- es, justamente, la carta que LAC pondrá sobre la mesa a la hora de encarar la posventa de los Toyota que empezará a vender en Córdoba: la compañía asegura tener resuelto desde hace tiempo un desafío que a otras marcas todavía les cuesta, que es garantizar la disponibilidad y el servicio de una flota compleja de vehículos pesados.
Con esta nueva unidad, Grupo LAC pasa de ser un proveedor clave de combustibles y logística para YPF y la industria petrolera a convertirse, también, en la cara visible de una marca automotriz en el mercado minorista cordobés, un terreno completamente nuevo para una empresa que construyó su identidad durante más de cien años lejos de los salones de venta.
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