Del stockeo al desendeudamiento: cómo cambió el destino del aguinaldo en los últimos cinco años
Un informe de Focus Market muestra que el pago de deudas y la compra de dólares concentran las principales decisiones de los argentinos este año, reflejando una economía más estable pero con bolsillos todavía golpeados.

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El destino que los argentinos le dan al aguinaldo suele decir mucho más que una simple decisión de consumo. En un país acostumbrado a convivir con la inflación, las crisis cambiarias y la incertidumbre económica, el Sueldo Anual Complementario funciona como una radiografía del momento que atraviesan los hogares. Este año no es la excepción.
Según un informe elaborado por Focus Market, en junio de 2026 la principal prioridad de los argentinos será cancelar deudas y, en segundo lugar, comprar dólares. La tendencia marca un cambio respecto de años anteriores y refleja una realidad económica que muestra señales de estabilidad, aunque todavía lejos de traducirse en una mejora contundente del bolsillo.
«El aguinaldo aparece orientado principalmente a la reparación financiera de los hogares. La cancelación de deudas gana prioridad, mientras que el dólar conserva su rol tradicional como resguardo frente a la incertidumbre futura», explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

Una economía más estable, pero con heridas abiertas
La inflación interanual ronda actualmente el 32%, muy por debajo de los niveles registrados en los años más críticos de la crisis inflacionaria. Sin embargo, la desaceleración de los precios no alcanzó para recomponer completamente las finanzas familiares.
El informe describe el escenario actual como una «normalización con cicatrices». Durante los últimos años, muchas familias recurrieron al financiamiento mediante tarjetas de crédito o compras en cuotas para sostener el consumo. Ahora, con ingresos que aún no recuperan totalmente el terreno perdido, el aguinaldo se convierte en una herramienta para ordenar cuentas pendientes.
«La inflación baja reduce la urgencia de stockear productos, pero el endeudamiento acumulado obliga a destinar gran parte de esos ingresos extraordinarios al desendeudamiento», señaló Di Pace.
Del supermercado al mercado de capitales
La investigación también analiza cómo evolucionó el uso del aguinaldo entre 2021 y 2026, mostrando un recorrido que acompaña los distintos momentos de la economía argentina.
En 2021, todavía bajo los efectos de la pandemia, predominaban las colocaciones en plazo fijo y la compra de dólares. La inflación rondaba el 50% anual y los ahorristas buscaban combinar rendimientos en pesos con cobertura cambiaria.
Un año después, en 2022, la aceleración inflacionaria y la creciente inestabilidad política y económica llevaron a los argentinos a refugiarse nuevamente en el dólar y a adelantar compras de supermercado para ganarle a los aumentos de precios.
La situación se profundizó en 2023. Con una inflación superior al 200% anual y una fuerte pérdida del poder adquisitivo, el aguinaldo dejó de ser una herramienta de ahorro para convertirse en un recurso de supervivencia. El stockeo de alimentos y productos básicos pasó a ocupar el primer lugar entre las prioridades.
El cambio de ciclo
El panorama comenzó a modificarse en 2024. Si bien la inflación seguía siendo muy elevada, la combinación de ajuste fiscal, estabilización cambiaria y expectativas de recuperación económica impulsó un mayor interés por las inversiones financieras.
Ese año, muchos argentinos combinaron la compra de dólares con inversiones en acciones, apostando a una mejora futura de la economía.
La tendencia se consolidó en 2025. Con una inflación anual cercana al 31,5%, una mayor previsibilidad y cierta recuperación salarial en algunos sectores, el aguinaldo empezó a repartirse entre gastos generales y alternativas de inversión en el mercado de capitales.

Fue el momento en que el ahorro y la inversión volvieron a aparecer en las decisiones de una parte de la población, algo que había quedado prácticamente relegado durante los años de mayor crisis.
El termómetro de la economía real
Para Focus Market, observar qué hacen los argentinos con el aguinaldo permite entender mucho más que hábitos de consumo.
«Este informe tiene un valor especial porque permite leer variables macroeconómicas clave como la confianza, el poder adquisitivo, las expectativas de inflación y la liquidez disponible. Funciona como un verdadero termómetro de la economía real», sostuvo Di Pace.
Los resultados de 2026 muestran que la desaceleración inflacionaria y la estabilidad macroeconómica avanzaron, pero todavía no lograron traducirse plenamente en una mejora de la situación financiera cotidiana.
La prioridad de cancelar deudas por encima del consumo o la inversión revela que muchas familias siguen intentando recomponer sus balances después de años de inflación elevada y pérdida de ingresos.
En ese contexto, el aguinaldo deja de ser una oportunidad para darse gustos o planificar inversiones y vuelve a cumplir una función esencial: recuperar algo de equilibrio en las cuentas del hogar. Mientras tanto, el dólar mantiene intacto su histórico papel de refugio para quienes aún prefieren protegerse frente a cualquier eventual cambio de escenario.
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