Desregulación inmobiliaria: el Colegio de Córdoba advierte sobre un mayor riesgo para las operaciones
La entidad asegura que el mercado ya es libre y que eliminar la intervención de profesionales matriculados no reduce costos, sino que disminuye las garantías para quienes compran, venden o alquilan inmuebles.

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En medio del debate sobre la desregulación de distintas actividades económicas en Argentina, el Colegio Profesional Inmobiliario de Córdoba salió a cuestionar las propuestas que buscan reducir el rol de los corredores matriculados en las operaciones de compraventa y alquiler de inmuebles. Para la entidad, el problema no pasa por la existencia de regulaciones, sino por la necesidad de fortalecer la confianza en un mercado que busca recuperar el crédito y atraer inversiones.
El presidente del Colegio, Lucas Péndola, sostuvo que el mercado inmobiliario argentino ya funciona bajo un esquema de libertad de contratación y que cualquier persona puede realizar operaciones sin la intervención obligatoria de un profesional matriculado. Por ello, aseguró que el debate no debería centrarse en ampliar libertades, sino en generar condiciones que otorguen previsibilidad y seguridad jurídica.

«No se elimina el riesgo, cambia quién lo asume»
Según Péndola, la eliminación del rol del profesional matriculado no supone una reducción de costos ni una simplificación real del sistema, sino un traslado de las responsabilidades hacia quienes realizan las operaciones.
El dirigente explicó que los corredores matriculados cumplen funciones que exceden la intermediación comercial. Entre ellas mencionó la responsabilidad patrimonial por las operaciones, el cumplimiento de un código de ética, la posibilidad de recibir sanciones disciplinarias y las obligaciones vinculadas a la prevención del lavado de activos, mediante la verificación de identidades, documentación y origen de los fondos.
En ese sentido, resumió su postura con una frase que sintetiza el eje del documento: «No están desregulando el mercado. Están privatizando el riesgo», al considerar que la eventual eliminación de esos controles deja a las familias expuestas frente a posibles fraudes, conflictos legales o problemas documentales.
La confianza como motor de las inversiones
El titular del Colegio también cuestionó la idea de que una menor regulación sea suficiente para incentivar el ingreso de capitales al sector inmobiliario.
Afirmó que los grandes inversores priorizan la previsibilidad institucional por encima de la rentabilidad inmediata y sostuvo que los países que lograron desarrollar mercados inmobiliarios sólidos avanzaron en procesos de profesionalización, digitalización y trazabilidad de las operaciones, en lugar de reducir los estándares de control.
Desde esa perspectiva, advirtió que eliminar responsabilidades no implica modernizar el mercado, sino debilitar los mecanismos que brindan seguridad tanto a desarrolladores como a compradores.
Costos invisibles
Otro de los argumentos desarrollados en el documento apunta a los llamados «costos invisibles» de una operación inmobiliaria.
Péndola señaló que, mientras las comisiones y honorarios son fácilmente identificables, existen riesgos que suelen aparecer con posterioridad, como problemas de dominio, errores en la documentación, fraudes o litigios judiciales que podrían prevenirse mediante una adecuada intervención profesional. A su juicio, esos costos terminan siendo mucho más elevados que cualquier ahorro inicial derivado de una eventual desregulación.

Apertura a reformas
El Colegio aclaró, no obstante, que no se opone a modernizar el funcionamiento del sector. Péndola afirmó que la institución está dispuesta a debatir cambios regulatorios, simplificación de procesos e incluso una mayor libertad en materia de honorarios profesionales, siempre que esas modificaciones no impliquen eliminar los mecanismos de responsabilidad sobre las operaciones.
Para el dirigente, la discusión de fondo pasa por definir quién responde cuando una transacción presenta inconvenientes, un aspecto que considera esencial para el funcionamiento del mercado.
En ese marco, concluyó que la recuperación del sector inmobiliario argentino dependerá menos de la eliminación de normas y más de la capacidad de reconstruir la confianza de compradores, inversores y entidades financieras. «Un país que quiere crecer no necesita menos responsables. Necesita más confianza», afirmó.
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