Dólar bajo control pero bolsillo ajustado: la calma financiera del Gobierno se cruza con los gastos extras del receso invernal
Mientras el ordenamiento de la deuda estira los plazos y estabiliza las reservas, los precios minoristas mantienen su marcha. El monitor de Eco Go proyecta un avance del 2,1% en el rubro de alimentos, en un contexto federal donde la recaudación real de las provincias volvió a caer un 7,4%.

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La conducción económica consolidó un profundo ordenamiento de los compromisos de corto y mediano plazo del Tesoro para desactivar las tensiones sobre el mercado cambiario a nivel general. El último informe semanal de la consultora Eco Go detalla que el Banco Central logró extender el REPO por USD 6.000 millones con diez entidades internacionales hasta septiembre de 2028, reduciendo el costo de financiamiento a una tasa de SOFR + 4%.
Esta operatoria, desatada con garantías de bonos soberanos, permitió refinanciar los vencimientos de octubre de este año y del primer cuatrimestre de 2027.
La jugada en moneda dura se completó de forma anticipada con la colocación de títulos AO28 por USD 2.000 millones de valor nominal, cubriendo el 90% de las obligaciones de julio, al tiempo que el saneamiento de pasivos incluyó la cancelación de facilidades con Basilea por USD 160 millones, permitiendo al oficialismo exhibir una recomposición de las reservas internacionales netas por un total de USD 6.600 millones.
En el plano interno, la estrategia se complementó con una postergación de los vencimientos en pesos. Durante la última licitación, el Palacio de Hacienda renovó el 80% de las obligaciones vigentes y pateó el 40% del stock adjudicado para después de noviembre de 2027, liberando de forma directa unos $3 billones. Esta inyección de aire financiero, sumada a la recompra de LECAP por $1,5 billones, provocó un alivio inmediato de liquidez y comprimió los rendimientos de la curva de tasa fija.
En paralelo, y en sintonía con una marcada fortaleza del dólar global que depreció el peso un 3,7% en el mercado cambiario tras el sesgo contractivo de la Reserva Federal de Estados Unidos, la autoridad de la República convalidó una aceleración marginal en el ritmo de devaluación diaria oficial. La decisión limitó preventivamente la absorción directa de divisas pero reguló la presión cambiaria, sembrando la incógnita sobre si el umbral de los 1.500 pesos operará como un techo temporal de corto plazo.
Precios en alza y la grieta del financiamiento privado en todo el país
La contracara de este ordenamiento financiero se localiza en los datos socioeconómicos de la calle, signados por una aceleración inflacionaria estacional y la debilidad de los recursos fiscales que golpea a todas las jurisdicciones. El relevamiento de precios minoristas de Eco Go proyecta una inflación general preliminar en torno al 2,2% mensual para julio, traccionada por el receso de las vacaciones de invierno.
En el rubro de alimentos y bebidas, la suba de la primera semana del mes se ubicó en el 0,5% y proyecta un avance del 2,1% mensual para el consumo dentro y fuera del hogar. Este pulso inflacionario convive con una nueva recaída real del 7,4% en la recaudación tributaria de junio, que deprime los recursos de la Nación (-9,1%) y de las Provincias (-5,1%), y con un PBI mensual (EMAE) que ratifica un comportamiento en serrucho: tras caer un 1,5% mensual desestacionalizado en abril, habría registrado un rebote técnico del 0,8% durante mayo apuntalado por el sector de bienes.
Finalmente, el monitor privado expone un marcado contraste en las vías de financiamiento de los hogares argentinos. El crédito no bancario experimentó una suba del 2,2% real en mayo hasta alcanzar un stock de $15,4 billones, desmarcándose del crédito bancario tradicional, que sumó su séptimo mes consecutivo de caídas al contraerse un 0,9% real.
Sin embargo, este dinamismo de las financieras alternativas llegó acompañado de un severo de la cobrabilidad: la morosidad no bancaria escaló al 28,7%, una cifra que cuadruplica la irregularidad registrada en las entidades tradicionales.
El dato más alarmante de la consultora se ubica en los segmentos vulnerables de menor edad: la mora en la franja etaria menor a los 20 años sufrió un salto dramático al escalar desde el 5,6% anotado en mayo del año pasado hasta un crítico 24,3% en mayo de este año.
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