Dr. Ahorro cerró sus locales: cómo impacta la crisis en el negocio de los genéricos
La cadena dejó de operar tras atravesar meses de deterioro financiero y una primera ola de cierres en 2025. El modelo basado en medicamentos accesibles perdió sustentabilidad en un mercado cada vez más competitivo.

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Sin capital de trabajo, con deudas millonarias y sin lograr encontrar un comprador, la cadena de farmacias Dr. Ahorro cerró definitivamente sus operaciones en Argentina. Este viernes 8 de mayo los puntos de venta que aún seguían funcionando no abrieron sus puertas. Los trabajadores cobraron solo una parte del salario correspondiente a abril y el futuro de la compañía quedó supeditado al proceso judicial del concurso preventivo.
La firma, cuya razón social es Energía y Vida de Argentina S.A., enfrenta un pasivo que la dejó sin margen operativo. Entre las principales obligaciones figuran deudas con proveedores, cargas sociales impagas y compromisos salariales acumulados.
El concurso preventivo tramita en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 23. Allí se estableció que los acreedores podrán presentar sus pedidos de verificación de créditos hasta el 3 de junio de 2026.
En tanto, el rojo financiero rondaría los US$ 10 millones, a lo que se sumarían unos US$ 5 millones vinculados a deudas con la seguridad social y otros US$ 4 millones con proveedores.
Actualmente, el principal activo que le quedaría a la empresa sería una droguería ubicada sobre calle Estomba, valuada en alrededor de US$ 1 millón.
Un modelo que nació tras la crisis de 2001
Dr. Ahorro desembarcó en Argentina en 2002, en pleno contexto posterior a la devaluación y crisis económica. Su propuesta estaba enfocada en medicamentos genéricos y de bajo costo, orientados principalmente a sectores sin cobertura médica privada.
La compañía apostó desde el inicio por un esquema diferente al tradicional: evitó trabajar con obras sociales y prepagas y se abastecía directamente de laboratorios productores de genéricos, sin pasar por las droguerías tradicionales.
Ese modelo logró crecer durante años en un contexto de salarios deprimidos y fuerte búsqueda de precios accesibles por parte de los consumidores.
El límite del modelo y las barreras del mercado
Uno de los principales objetivos históricos de la cadena era expandirse en territorio bonaerense, aunque nunca logró consolidar ese desembarco por las restricciones regulatorias vigentes desde la década de 1980 para la apertura de farmacias en la provincia de Buenos Aires.
A su vez, la empresa también enfrentó dificultades vinculadas al tipo de cambio, el deterioro del consumo y un mercado históricamente adverso para los medicamentos genéricos.
En distintos momentos, la operación argentina necesitó asistencia financiera desde México, donde la familia propietaria también controla la cadena Farmacias El Fénix.
El cierre de una marca emblemática del segmento low cost
Con más de dos décadas en el país, Dr. Ahorro se había convertido en una referencia dentro del segmento de farmacias económicas y medicamentos accesibles. Sin embargo, la combinación de caída del consumo, dificultades financieras y falta de capital terminó acelerando un desenlace que en el sector ya consideraban inevitable.
El cierre definitivo deja además interrogantes sobre el futuro de sus trabajadores, proveedores y acreedores, en medio de un mercado farmacéutico cada vez más concentrado y competitivo.
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