El ajuste pierde consenso social y cae la imagen oficial, pero los cordobeses no resignan su futuro
Datos de Delfos exponen una fuerte contradicción en el clima social: dos de cada tres encuestados a nivel país rechazan la utilidad del rumbo económico actual, pero a nivel provincial casi el 70% proyecta una mejora sustancial en su realidad personal.

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En un complejo marco de expectativas predominantemente negativas para la República Argentina, los discursos sobre el esfuerzo colectivo atraviesan un profundo desgaste. La necesidad de un sacrificio estuvo presente desde el primer momento en el relato oficial libertario, bajo la premisa de ordenar las cuentas públicas; sin embargo, las últimas mediciones exponen una grieta entre las promesas gubernamentales y el sentir de la ciudadanía.
Con la extensión de los plazos del ajuste, la narrativa de que el esfuerzo «no será en vano» parece haber encontrado su límite estructural en la opinión pública.
Según el último módulo nacional de la consultora Delfos, realizado sobre una muestra de 3.519 casos, un contundente 67% de los encuestados afirma de manera tajante que los sacrificios económicos actuales no valen la pena para mejorar el país en el futuro.

En contraposición, persiste apenas un 25% de apoyo que considera útil el proceso, representando al núcleo duro de seguidores del Gobierno, mientras que un 8% prefirió no contestar.
Nuevo pico de rechazo a la gestión nacional
Este quiebre en la tolerancia al rumbo económico se traduce en un nuevo signo de estabilización de un piso más alto de rechazo hacia la administración central. La imagen negativa del gobierno de Javier Milei alcanzó el 68% en el mes de junio, lo que marca un nuevo pico en la serie evolutiva tras un incremento de cuatro puntos porcentuales respecto a la medición previa. Por su parte, la imagen positiva se replegó al 25% y la calificación «Regular» se mantuvo en un 6%.

Para una gestión que hizo de la superioridad moral uno de los ejes centrales de su construcción política, el costo del escándalo Adorni continúa mostrando efectos. La ausencia de una estrategia eficaz para contener y clausurar el episodio amenaza con erosionar uno de los activos simbólicos más importantes del oficialismo.
En este contexto, el Gobierno corre el riesgo de sedimentar una diferencia sustancial en torno a la materia con una porción del electorado que lo invite definitivamente a buscar contrastarse con el Gobierno, más que acompañarlo.
Sentimientos negativos
La situación del país despierta sentimientos negativos en 3 de cada 4 argentinos. El clima de opinión general expresa un malestar generalizado, en tanto hasta la principal respuesta positiva, la esperanza (17%), no describe una situación actual favorable sino posible en un futuro.
La preocupación lidera las respuestas con el 25%, seguida de cerca por el enojo con un 23% y la tristeza con el 16%. En menor medida, aparecen la incertidumbre (8%) y el miedo (4%).
El estudio refleja un nuevo síntoma de la etapa que atraviesa la gestión, donde el malestar persistente en el «metro cuadrado» se consolida como el producto real en el imaginario colectivo. El resultado directo de esta dinámica es la dilución de las expectativas positivas que alguna vez supo despertar en una minoría con potencia electoral.
Al agrupar las respuestas, el indicador es contundente: las sensaciones negativas alcanzan el 76%, frente a un 23% que manifiesta sentimientos positivos —segmento que se atomiza entre la esperanza (17%), el entusiasmo (3%), la tranquilidad (1%), el interés (1%) y la alegría (1%)—. Estos números exponen el complejo escenario de acompañamiento social que enfrenta el plan económico en la mitad del año.

La fe en el progreso propio
A pesar de este marcado quiebre con el horizonte nacional y el escepticismo sobre el rumbo macroeconómico, los ciudadanos de la provincia de Córdoba demuestran una mirada diferente de cara al mediano plazo.
De acuerdo con los datos específicos del informe provincial de la misma consultora —basado en 1.200 casos—, un contundente 69% de los cordobeses continúa teniendo sólidas esperanzas en que su futuro personal mejorará en los próximos de cinco años.

El desglose estadístico local confirma la tendencia positiva: un 24% se imagina «mucho mejor que hoy», un 45% se ubica en el terreno de «algo mejor» y un 18% prevé mantenerse en idénticas condiciones.
En la vereda opuesta, el desánimo particular queda reducido a márgenes mínimos, ya que solo un escaso 7% teme que su situación empeore (un 6% «algo peor» y apenas un 1% «mucho peor»), con un 6% que no sabe o no contesta.
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