El bolsillo sigue bajo presión: las ventas minoristas pyme no logran recuperarse
Los datos de CAME muestran un escenario dispar entre rubros. La demanda se concentra en productos básicos y deja rezagados a los bienes considerados no prioritarios.

Publicidad

Las ventas minoristas pyme registraron una caída interanual del 1,2% durante el mes de mayo. Esta medición se realizó a valores constantes según el informe de CAME. No obstante, la actividad creció un 1,2% en la comparación mensual desestacionalizada.
El sector minorista acumula una retracción del 3,1% en los primeros cinco meses del año. Los datos consolidados muestran un desempeño irregular para los pequeños comerciantes. La estabilidad operativa fue reportada por casi la mitad de los encuestados.
El 45,1% de los locales evaluó su situación actual como desfavorable. Esta cifra representa un aumento respecto al mes de abril. La percepción de mejora se limitó a un grupo muy reducido de propietarios.

Desempeño de los rubros con mayor actividad
El rubro de farmacia lideró el crecimiento con un alza interanual del 8,2%. La demanda de bienes esenciales impulsó estos resultados positivos. Asimismo, el avance de las campañas de vacunación traccionó las operaciones del mes.
La perfumería mostró una mejora interanual del 2,3% gracias al canal digital. El desempeño del rubro exhibió una marcada asimetría territorial. El AMBA centralizó las principales caídas del sector. En contraste, el interior del país reportó una recuperación sostenida.
El evento Hot Sale 2026 fue fundamental para lograr este incremento. También influyeron las compras anticipadas por la celebración del Día del Padre.
El sector de alimentos y bebidas se mantuvo estable con un leve alza del 0,2%. Los clientes optaron por el consumo de segundas marcas. Las promociones y descuentos en efectivo ayudaron a sostener el volumen de ventas.

Sectores afectados y cambios en el consumo
El rubro de bazar y muebles sufrió una caída del 8,9%. Los consumidores priorizaron gastos básicos frente a bienes no esenciales. La falta de financiamiento accesible limitó las transacciones en este sector.
El sector textil e indumentaria registró una contracción interanual del 5,2%. La pérdida de poder adquisitivo categorizó al rubro como consumo no esencial. El recambio de temporada por el frío fue el único factor de sostén.
La ferretería y materiales de construcción tuvo una variación interanual nula. Este estancamiento es consecuencia de la parálisis en la obra pública y privada. La demanda se limitó a insumos para refacciones menores y mantenimiento.
En calzado y marroquinería se detectó una tendencia hacia la reparación de artículos usados. Las ventas cayeron un leve 0,2% interanual en este periodo. El retraso de las bajas temperaturas pospuso el recambio típico de temporada.

El contexto económico y expectativas futuras
La pérdida de poder adquisitivo condicionó el gasto de las familias argentinas. El aumento en las tarifas de servicios públicos obligó a reasignar ingresos. Muchos locales enfrentaron mayores costos fijos que presionaron su rentabilidad.
El clima para realizar nuevas inversiones es adverso para el 59,4% de las pymes. Solo un pequeño porcentaje de comerciantes considera oportuno invertir capital ahora. La incertidumbre económica marca la agenda actual de las empresas.
A pesar de esto, las expectativas a doce meses muestran cierta paridad. El 38,8% de los consultados espera un repunte en su actividad futura. Una minoría anticipa que la situación podría empeorar para el próximo año.
Publicidad
