El frente externo bajo la lupa: el mercado cambiario entra en una etapa de menor liquidación de divisas
Tras el pico de la cosecha gruesa, Eco Go señala que la menor oferta y una demanda creciente presionan sobre el dólar oficial, mientras el BCRA busca sumar los u$s4.200 millones restantes para las metas de 2026.

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Los números agregados de la economía argentina siguen ofreciendo resultados que, hasta hace pocos años, parecían difíciles de alcanzar. Las exportaciones crecieron 34,4% interanual en mayo, el superávit comercial llegó a u$s3.504 millones y el riesgo país perforó la barrera de los 430 puntos básicos.
Sin embargo, detrás de esos indicadores favorables comienzan a aparecer algunas señales que podrían marcar el pulso de la segunda mitad del año. La menor oferta de dólares tras el pico de liquidación de la cosecha gruesa, la necesidad de seguir acumulando reservas, el deterioro del empleo formal y el aumento de la morosidad figuran entre los principales factores que monitorean economistas y consultoras privadas.
Un informe de Eco Go advirtió que la combinación entre una menor oferta de divisas, el agotamiento de algunos ingresos financieros extraordinarios y una demanda creciente de dólares ya comenzó a reflejarse en el mercado cambiario. En ese contexto, el dólar oficial cerró la semana en torno a los $1.460, con una suba de 2,1%.
El desafío de sostener la oferta de dólares
Durante buena parte del primer semestre, el ingreso de divisas estuvo impulsado por una cosecha récord y por el avance de las exportaciones energéticas. Esa combinación permitió fortalecer el frente externo y mejorar el saldo comercial.
Sin embargo, los analistas advierten que la dinámica podría comenzar a cambiar a medida que se agote el tramo más intenso de liquidación del agro. Según Eco Go, la menor oferta de dólares provenientes de la cosecha gruesa coincide además con el agotamiento de otros flujos que habían aportado divisas al mercado, como las colocaciones de deuda corporativa y los préstamos en moneda extranjera del sistema financiero.
La consultora sostuvo que ese escenario derivó en una nueva convalidación de precios más altos para el dólar y observó también un Banco Central menos activo en las intervenciones sobre instrumentos dollar-linked que las realizadas a comienzos de mes.
A pesar de ello, las reservas continúan mostrando una mejora respecto del inicio del año. Según el relevamiento, la acumulación alcanza los u$s6.500 millones, aunque todavía restaría incorporar alrededor de u$s4.200 millones adicionales para cumplir con las necesidades previstas para el resto de 2026.
Superávit récord, pero con señales de desaceleración
Los datos de comercio exterior continúan siendo uno de los principales pilares de la estrategia económica. En mayo, las exportaciones alcanzaron los u$s9.537 millones y el saldo comercial se ubicó en niveles históricamente elevados.
La energía aparece como uno de los motores más importantes de ese desempeño. Las exportaciones de combustibles crecieron con fuerza durante los últimos meses y consolidaron el avance de Vaca Muerta dentro de la matriz exportadora argentina.
No obstante, los analistas advierten que el contexto internacional podría volverse más desafiante. El reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán redujo parte de la tensión sobre los mercados energéticos y provocó una corrección en los precios internacionales del petróleo, que habían alcanzado máximos durante el conflicto.
A eso se suma un escenario financiero global menos favorable. La Reserva Federal estadounidense mantuvo una postura más restrictiva y los principales bancos centrales continúan operando con tasas elevadas, un factor que suele limitar el ingreso de capitales hacia mercados emergentes.
El empleo sigue sin acompañar la recuperación
Uno de los contrastes más marcados aparece al observar el mercado laboral. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran mejoras, el empleo asalariado privado registrado continúa retrocediendo.
De acuerdo con los datos analizados por Eco Go, en marzo el empleo formal privado alcanzó los 6,19 millones de trabajadores, lo que representa una caída de 96.700 puestos respecto del mismo período del año anterior.
La contracción no estuvo concentrada en una región específica. El retroceso alcanzó a 19 provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, un dato que para los especialistas refleja una dinámica extendida a gran parte de la economía.
Entre los sectores más afectados aparece la construcción, que perdió cerca de 60.000 empleos desde el inicio de la actual gestión. También registraron fuertes caídas la industria textil y la actividad metalmecánica, dos rubros especialmente sensibles al nivel de actividad y al consumo interno.
Morosidad y consumo: otra variable bajo seguimiento
Otra de las señales que comenzaron a captar la atención de los analistas es el comportamiento del crédito y la capacidad de pago de las familias.
Según el informe, la morosidad bancaria alcanzó en abril el 7% de la cartera total y llegó al 12,1% en el segmento de hogares. El indicador mostró un nuevo incremento respecto del mes anterior.
En este contexto, tanto el Banco Nación como el Banco Ciudad anunciaron programas específicos para refinanciar deudas de personas que presentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
Para los economistas, la evolución de la morosidad se transformará en una variable relevante durante los próximos meses porque permite anticipar el estado de situación del consumo y de los ingresos familiares en un escenario de recuperación todavía heterogénea.
Un segundo semestre con nuevos interrogantes
El balance del primer semestre muestra una economía que logró fortalecer el frente externo, reducir el riesgo país y sostener el superávit fiscal y comercial.
Sin embargo, la segunda mitad del año presenta desafíos distintos. El menor ingreso de dólares del agro, la necesidad de continuar acumulando reservas, la evolución del mercado cambiario y la situación del empleo aparecen entre las principales variables que determinarán si la mejora observada en algunos indicadores logra consolidarse.
En ese contexto, el interrogante para los próximos meses ya no pasa solamente por sostener los buenos resultados macroeconómicos, sino por verificar hasta qué punto esos avances pueden trasladarse a la actividad, el crédito, el empleo y el consumo.
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