El sesgo exportador del PBI: los sectores clave para el empleo privado no logran recuperar los niveles de 2023
Agro, minería y finanzas aportaron casi la totalidad del crecimiento económico informado por el INDEC. En contraste, los rubros sensibles al mercado interno arrastran caídas o reactivaciones parciales.

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina aumentó 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026. Asimismo, la medición desestacionalizada registró una suba de 0,7% respecto del cuarto trimestre de 2025.
Los números oficiales ratifican la tendencia que describe la actividad económica desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza: un crecimiento motorizado principalmente por el agro, la minería y el sector financiero, frente a una industria y un comercio que continúan mostrando retrocesos, y una construcción que se recuperó respecto a 2025 pero permanece por debajo de los niveles de 2023.
Desde la perspectiva de la demanda global, el incremento del PBI estuvo traccionado por el sector externo, con exportaciones que aumentaron un 9,8% interanual. El consumo privado, que nuclea realidades muy diversas hacia el interior del entramado social, anotó una suba del 2,7%. En la vereda opuesta, las inversiones (formación bruta de capital fijo) sufrieron una caída del 11,6%; las importaciones se contrajeron un 7,5%; y el consumo público retrocedió un 0,9%.
En la comparación desestacionalizada frente al último trimestre de 2025, el consumo privado creció un 0,8%. Por su parte, el consumo público cayó 2,4%; la inversión retrocedió un 1,7%; las importaciones bajaron 2,5%; y las exportaciones mostraron una retracción marginal del 3,1%.
La brecha sectorial de la actividad
Los datos oficiales muestran que la economía continúa marchando a dos velocidades bien diferenciadas. Durante el primer trimestre del año, los sectores con mayor expansión interanual fueron la pesca (27,5%), el agro (18,1%) y la explotación de minas y canteras (12,3%). También registraron variaciones positivas la intermediación financiera (7,5%), el servicio doméstico (6,3%), hoteles y restaurantes (2,8%) y la construcción (2,5%).
Por el contrario, los rubros vinculados al mercado interno y la estructura estatal acusaron caídas interanuales: la industria manufacturera bajó un 1,7%; la administración pública, un 1,4%; electricidad, gas y agua, un 1,1%; y el comercio y reparaciones cayó un 0,3%.
De este modo, los tres motores del esquema económico actual (agro, minería y finanzas) explicaron 1,84 de los 2,3 puntos porcentuales del crecimiento total del PBI. En tanto, la industria, el comercio y la construcción —bloque que representa casi un tercio de la actividad total y el 44% del empleo privado registrado— continúan rezagados respecto de los registros previos a la actual gestión.
Tras la difusión del informe, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó a través de la red social X “la robustez del ciclo expansivo que atraviesa la economía”, ponderando que 12 de las 16 ramas que componen el PBI cerraron el trimestre en terreno positivo.
Debilidad en el frente de inversión
El componente más rezagado del informe oficial fue la formación bruta de capital fijo, indicador que mide el nivel de inversiones productivas. Además de la contracción interanual del 11,6%, el índice marcó una baja del 1,7% desestacionalizado en la comparación trimestral.
Según el desglose del INDEC, el descenso estuvo condicionado por el desempeño de los bienes de capital. Si bien la construcción general mostró una suba del 2,2%, no alcanzó a compensar los desplomes registrados en el rubro “otras construcciones” (-9,4%), maquinaria y equipo (-18,1%) y equipo de transporte (-19,6%), lo que evidencia la cautela del sector privado a la hora de renovar equipamiento e infraestructura pesada.
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