Industria textil en alerta: se pierden tres empresas por día
La cadena textil e indumentaria atraviesa una de sus crisis más profundas: caída del consumo, avance de importaciones y rentabilidad negativa golpean a un sector que ya perdió más de 21 mil empleos formales desde fines de 2023.

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La cadena de valor textil e indumentaria atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, en un escenario marcado por la retracción del consumo, la pérdida del poder adquisitivo, la apreciación cambiaria y la mayor competencia de productos importados. El deterioro ya impacta sobre la producción, el empleo y la continuidad de empresas en todo el país.
Según el último informe de la Fundación ProTejer, durante el primer bimestre de 2026 la producción textil cayó 29,4% interanual y quedó 35,3% por debajo de los niveles de 2023. En paralelo, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió 19,3% frente al mismo período del año pasado, consolidando más de dos años consecutivos de retroceso en una actividad con fuerte presencia pyme.
A su vez, el freno también se refleja en la capacidad instalada. Actualmente, siete de cada diez máquinas permanecen detenidas en las fábricas textiles, un nivel de ociosidad que expone la debilidad del mercado interno y la imposibilidad de absorber la producción disponible.
A esa caída de la demanda se suma una presión creciente sobre la oferta local por el ingreso de mercadería importada. Para muchas empresas, el escenario combina menores ventas con una competencia externa cada vez más intensa, en un contexto donde los costos internos siguen elevados.
Menos margen, más presión
En medio de ese escenario, los precios del sector avanzan muy por debajo de la inflación general. En marzo, el rubro prendas de vestir y calzado registró una suba interanual de 13,4%, frente al 32,6% del índice general. Lejos de interpretarse como una mejora para el consumidor, desde el sector advierten que muchas firmas están vendiendo por debajo de sus costos para sostener liquidez y desprenderse de stock acumulado.
El informe también muestra un cambio en la composición de las importaciones. Entre enero y marzo ingresaron al país 79 mil toneladas de productos textiles por 421 millones de dólares. Aunque el volumen bajó, creció el valor total importado, lo que refleja un mayor peso de prendas terminadas por sobre insumos para la industria nacional.
En tanto, el impacto ya se traslada al empleo. En enero de 2026, la actividad mostró una caída del 18% en el empleo privado formal respecto de diciembre de 2023, equivalente a 21.339 puestos de trabajo menos en toda la cadena.
Al mismo tiempo, el entramado productivo continúa reduciéndose. Desde fines de 2023 cerraron 749 establecimientos vinculados al sector, con un promedio de tres empresas menos por día. Para la industria, el riesgo ya no pasa solo por la coyuntura inmediata, sino por la pérdida de capacidad productiva y de mano de obra especializada que podría dificultar cualquier recuperación futura.
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