Jemer debutó en el mercado de capitales con su primera ON y acelera inversiones en inteligencia artificial
La empresa tecnológica cordobesa colocó una Obligación Negociable dentro de un programa de hasta US$ 10 millones. Los fondos se destinarán a fortalecer capacidades en inteligencia artificial, mientras la firma consolida un modelo de negocios centrado en la transformación tecnológica de empresas de Argentina y el exterior.

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En un mercado tecnológico donde muchas empresas siguen compitiendo por vender horas de desarrollo de software, la cordobesa Jemer decidió cambiar el enfoque. La firma, nacida durante la pandemia bajo el nombre Jemersoft, evolucionó desde el modelo tradicional de software factory hacia una propuesta centrada en acompañar a las organizaciones en sus procesos de transformación digital, combinando consultoría de negocio, implementación tecnológica y soluciones de inteligencia artificial.
«Nos dimos cuenta muy rápido de que no nos divertía el negocio de vender horas de desarrollo. Hoy nuestro foco es entender el negocio del cliente y ayudarlo a usar la tecnología para desbloquear su potencial», resume Agustín Álvarez, CEO de la compañía.
Ese cambio de posicionamiento también redefinió el perfil de la empresa. Hoy Jemer reúne especialistas en desarrollo de software, datos, cloud e inteligencia artificial, pero el punto de partida no es la tecnología sino las necesidades del cliente.
La lógica, según explica Álvarez, es sencilla: ninguna empresa invierte en tecnología por la tecnología misma. El objetivo siempre es vender más, producir mejor, reducir costos o mejorar la eficiencia. A partir de esa premisa, el trabajo consiste en identificar dónde una herramienta tecnológica puede generar impacto real sobre el negocio y luego seleccionar —o desarrollar— la solución más adecuada. Para ello trabajan como partners de proveedores internacionales como Oracle y AWS, además de otras plataformas empresariales.

La inteligencia artificial cambió la conversación. Si hace algunos años el desafío era convencer a las empresas sobre la conveniencia de invertir en tecnología, hoy ocurre exactamente lo contrario.
Álvarez asegura que alrededor del 80% de las consultas que recibe Jemer están relacionadas con inteligencia artificial. En muchos casos, las empresas llegan sin un proyecto definido, pero con la certeza de que deben incorporar esta tecnología.
«Las grandes empresas vienen porque la dirección les pidió hacer algo con inteligencia artificial. Las más chicas llegan porque escucharon hablar del tema o porque alguien les mostró lo que puede hacer ChatGPT. Muchas veces no saben exactamente qué necesitan, pero saben que tienen que empezar», explica.
Desde la empresa consideran que esa demanda responde tanto a una necesidad concreta como al temor de quedar rezagados frente a la competencia. Sin embargo, sostienen que prácticamente cualquier organización puede obtener beneficios mediante automatización de procesos, análisis de datos o asistencia inteligente para la toma de decisiones.
Soluciones propias y grandes clientes. Aunque gran parte del negocio pasa por proyectos a medida, Jemer también desarrolla productos propios.
Uno de ellos es Sampling, una plataforma destinada a empresas de consumo masivo que utiliza inteligencia artificial para optimizar pedidos, gestionar inventarios y mejorar la logística comercial. El sistema analiza recorridos históricos, niveles de stock y patrones de consumo para sugerir ventas más eficientes y optimizar las rutas de distribución.
Según explica Álvarez, la herramienta tiene una fuerte presencia en Centroamérica, donde las características geográficas hacen que cualquier mejora logística tenga un impacto económico significativo. Además del desarrollo de productos, la empresa participa en proyectos tecnológicos de gran escala para organizaciones de distintos sectores.
Uno de sus principales clientes es BYMA (Bolsas Y Mercados Argentinos), donde desarrolla y mantiene varias plataformas vinculadas al mercado de capitales argentino.
Entre ellas se encuentra BYMA Fondos, el sistema donde se administran y negocian las cuotapartes de fondos comunes de inversión que utilizan entidades financieras y fintech. También participa en otras plataformas del ecosistema bursátil, brindando tanto desarrollo como soporte tecnológico.
La relación con BYMA incluso derivó esta semana en la apertura de una oficina de la institución en Córdoba, fortaleciendo un vínculo que se consolidó durante los últimos años.
Competir desde Argentina. Como muchas compañías tecnológicas locales, Jemer también desarrolló operaciones internacionales. Sin embargo, el contexto cambió.
Álvarez reconoce que el aumento de los costos en dólares de Argentina y la irrupción de herramientas de inteligencia artificial modificaron las condiciones para exportar servicios tecnológicos.
Competir con mercados como India o Colombia resulta hoy más complejo, por lo que la estrategia volvió a poner mayor foco en el mercado argentino, aunque la empresa continúa trabajando para clientes internacionales como Novo Nordisk Argentina en proyectos vinculados a CRM, marketing y gestión de datos.

Financiamiento para seguir creciendo. Otro de los hitos recientes de la compañía fue su debut en el mercado de capitales. Jemer realizó su primera emisión de Obligaciones Negociables por US$ 250.000, dentro de un programa global autorizado por hasta US$ 10 millones.
La colocación, estructurada por Dracma, con aval de Avales del Centro y negociada a través de BYMA, obtuvo ofertas por aproximadamente el doble del monto buscado y cerró con una tasa del 8% anual en dólares. Los fondos obtenidos estarán destinados principalmente a fortalecer capacidades internas vinculadas con inteligencia artificial y acompañar el crecimiento de la demanda.
«La idea es seguir construyendo capacidades para poder acompañar a más clientes», explica el CEO.
Un perfil distinto para una nueva etapa. Actualmente Jemer emplea alrededor de 70 personas. Pero, según Álvarez, el desafío ya no pasa únicamente por incorporar programadores.
La empresa busca perfiles capaces de comprender los procesos de negocio, interactuar con clientes y adaptarse rápidamente a tecnologías que evolucionan de manera permanente. Por eso, incluso incorporan profesionales provenientes de disciplinas alejadas del mundo tecnológico, priorizando la capacidad de aprendizaje y el pensamiento interdisciplinario.
Con esa estrategia, la firma apuesta a consolidarse como un socio tecnológico para las empresas más que como un simple proveedor de software. En un contexto donde la inteligencia artificial acelera los cambios en prácticamente todas las industrias, Jemer busca posicionarse precisamente en ese punto de encuentro entre tecnología y negocio: el lugar donde las herramientas dejan de ser un fin en sí mismas para convertirse en un instrumento de crecimiento.
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