Las pymes industriales operan al 57% de su capacidad y postergan sus planes de inversión
Una nueva caída de la actividad fabril durante mayo consolida un escenario de cautela empresaria en la Región Centro, donde la mitad de los directivos considera inoportuno el contexto para arriesgar capital.

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La actividad manufacturera de las pequeñas y medianas empresas de la Región Centro y de todo el país continúa transitando un terreno sinuoso. Los datos cerrados del mes de mayo revelan que la producción industrial de las pymes registró una contracción del $7,8 interanual y una levísima caída del $0,2 mensual en su medición desestacionalizada.
El escenario expone las dos caras de una misma moneda: por un lado, una notable pérdida de liquidez en las calles y el constante encarecimiento de insumos clave golpean las planificaciones de los talleres; por el otro, se consolida una persistente prudencia entre los industriales a la hora de arriesgar capital.
Radiografía por sectores: químicos en caída y el textil que resiste
La recesión golpea de forma asimétrica, dejando marcas profundas en algunas cadenas de valor y permitiendo un relativo empate en otras:
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Químicos y plásticos en rojo: Es el sector que lidera con comodidad la tendencia decreciente. Sufrió un desplome del 21,3 interanual durante mayo, afectado por la brusca caída en el volumen de pedidos y el aumento en materias primas petroquímicas.
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Alimentos y bebidas bajo presión: La caída del consumo masivo y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores arrastraron a este rubro clave de la Región Centro a registrar un retroceso del 9,4 anual.
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La resistencia del hilado: En el extremo opuesto, el segmento de Textil e indumentaria logró esquivar el golpe duro y reportó una caída casi imperceptible del 0,1 interanual. La llegada de la temporada de frío y las fechas conmemorativas funcionaron como un respirador temporal para la actividad fabril del sector.

Capacidad instalada: plantas que operan a media máquina
La menor tracción de la demanda tiene su correlato directo en el uso de la infraestructura productiva. Las pymes industriales promediaron un nivel de utilización de su capacidad instalada de apenas el 57,1.
Esto significa que casi la mitad de la maquinaria en los talleres y plantas fabriles del país permanece apagada por falta de pedidos o necesidad de reducir stocks. Los sectores de Papel e impresiones (61,7) y Alimentos (59,7) mostraron los ratios de explotación más altos, mientras que el químico promedió un piso de uso del $53,8.
La pulseada del mediano plazo: ¿Es momento de invertir?
Al analizar las proyecciones de cara al próximo año, el optimismo de los directivos pymes es sumamente moderado. Aunque un 52,7% de los empresarios consultados prevé un escenario de expansión o mejora para su escala productiva de acá a doce meses, la cautela se impone en las decisiones del día a día.
Un contundente 49,7% de las empresas de la muestra considera que la macroeconomía actual no ofrece un contexto adecuado para avanzar con obras de equipamiento o infraestructura. Ante la falta de incentivos claros, la tendencia predominante en las plantas de la región sigue siendo la de postergar inversiones y achicar el tamaño de los lotes fabricados, esperando una reactivación real del consumo.
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