Más allá de la política monetaria: por qué la estabilidad económica ahora depende de las instituciones
En un nuevo Desayuno de Coyuntura de Punto a Punto, Gastón Utrera advirtió que la independencia del Banco Central es la única garantía para evitar que la urgencia electoral vuelva a acelerar la inflación, en un escenario atravesado por velocidades de crecimiento dispares según la matriz productiva de cada región.

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La reforma del Banco Central, la persistencia de la inflación y las asimetrías que comenzará a mostrar el crecimiento entre provincias formaron parte del diagnóstico que realizó Gastón Utrera durante un nuevo Desayuno de Coyuntura organizado por Punto a Punto.
En el evento, llevado a cabo en Once 11 de Corteza Mall, con acompañamiento de S&C Inversiones, Pilay, Copa Airlines y Kolektor, el economista repasó los principales desafíos que, a su entender, marcarán la agenda económica de los próximos años.
Para Utrera, uno de los cambios más relevantes que impulsa el Gobierno pasa por devolverle al Banco Central un objetivo único: preservar el valor de la moneda. Según remarcó, la reforma de 2012 amplió las funciones de la autoridad monetaria hacia metas de crecimiento, empleo y desarrollo económico, una decisión que —a su juicio— debilitó el foco en el control de la inflación.
En ese sentido, sostuvo que la independencia institucional resulta clave para evitar que la política monetaria quede subordinada a las necesidades electorales de los gobiernos. «La política siempre tiene incentivos de corto plazo porque necesita ganar elecciones. Justamente por eso el Banco Central debe poder decir que no», afirmó, citando como ejemplo el blindaje institucional de la Reserva Federal de Estados Unidos frente a las presiones del poder ejecutivo.

El desafío de romper la inercia inflacionaria
Aunque reconoció que la inflación tiene un origen monetario, explicó también que una vez instalada comienzan a intervenir otros mecanismos —como la indexación de salarios, la formación de expectativas y la dinámica de costos— que dificultan su reducción.
Por eso consideró que la desaceleración puede estancarse en niveles todavía elevados si no existe un marco institucional sólido que garantice disciplina monetaria en el largo plazo. En ese contexto, estimó que la Argentina podría finalizar el mandato presidencial manteniendo una inflación cercana al 30% anual, un nivel considerablemente inferior al registrado en años anteriores, aunque todavía lejos de los estándares internacionales.
De esta manera, la discusión sobre la reforma del Banco Central adquiere una importancia que trasciende la coyuntura: más que acelerar la baja de la inflación, su verdadero objetivo debería ser asegurar que el país no vuelva a atravesar los recurrentes ciclos inflacionarios que marcaron gran parte de su historia económica.

Los costos de la transición económica
Respecto del proceso de reestructuración económica que lleva adelante el Gobierno nacional, Utrera consideró que la teoría de la «destrucción creativa» —donde sectores competitivos reemplazan a los ineficientes— puede dar resultados positivos en un horizonte de diez años.
Sin embargo, advirtió que “la transición enfrenta obstáculos que van más allá del factor tiempo” ya que la reconversión de la estructura productiva plantea un problema geográfico: los puestos de trabajo formales se destruyen en los centros industriales del Gran Buenos Aires, mientras que las nuevas oportunidades se generan a más de 1500 kilómetros de distancia, en los enclaves energéticos y mineros del sur y el norte del país.
A esa distancia física, sumó un componente sociocultural determinante. «En Argentina la contención familiar y social retiene. Si la gente no se traslada con su familia y no hay infraestructura habitacional o sanitaria en los lugares de destino, el proceso cruje», expuso.

Un mapa provincial a distintas velocidades
Esta dinámica generará, según sus estimaciones, velocidades de crecimiento económico sumamente dispares según la matriz productiva de cada jurisdicción:
- Neuquén: Liderará la expansión con tasas que podrían alcanzar el 13% anual, empujada por el desarrollo energético.
- Cuyo y NOA: Provincias como Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan registrarán avances de entre el 5% y el 8% gracias a la tracción minera.
- Región Central: Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos crecerán a un ritmo moderado cercano al 2%.
- Buenos Aires: Mostrará el desempeño más rezagado, con cifras cercanas al 1%, sintiendo el impacto de la pérdida de puestos en la industria y el comercio.
De cara al escenario electoral, Utrera anticipó que el mercado laboral no jugará a favor del Gobierno. En esta línea, detalló que las bajas de empleo formal se concentran en la industria y el comercio, mientras que el poder adquisitivo —tras una recuperación parcial— volvió a quedar descalzado frente a una inflación que se mueve entre el 2% y el 3% mensual.

La reforma tributaria, el próximo frente de discusión
Sobre el proceso de desregulación oficial, el titular de Economics Trends indicó que la discusión no debería centrarse en eliminar normas de manera indiscriminada, sino en adoptar esquemas de «mejora regulatoria». «El desafío es identificar qué normas frenan el desarrollo y cuáles son necesarias para el correcto funcionamiento de los mercados», advirtió.
Finalmente, se refirió al compromiso asumido con el FMI para eliminar las retenciones y el Impuesto al Cheque a cambio de derogar las exenciones de IVA, exponiendo que esta medida incrementará de forma automática los fondos coparticipables para las provincias, por lo que lanzó un llamado de atención directo al empresariado.
«Desde el sector privado tenemos que marcar la cancha. Si los gobiernos provinciales reciben esos recursos coparticipables, exijamos que se destinen a reducir Ingresos Brutos y Tasas de Comercio e Industria, que son los verdaderos tributos que asfixian a la producción«, concluyó.
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