Menos autos y salidas, más servicios: el consumo cayó atravesado por un cambio en las prioridades del hogar
El informe técnico de la CAC expone fuertes bajas en recreación, indumentaria y patentamiento de vehículos. El apartado de vivienda y servicios públicos fue el único que creció por el mayor consumo eléctrico.

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El consumo de los hogares argentinos volvió a mostrar señales de debilidad en el cierre del primer semestre. Según el último Indicador de Consumo (IC) publicado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en junio la actividad retrocedió un 1% en la comparación interanual y acusó una caída del 1,6% en su medición desestacionalizada con respecto a mayo.
De esta manera, el indicador quebró la leve racha positiva que había registrado durante los dos meses anteriores y volvió a la tendencia negativa observada en el inicio del año, acumulando una baja de 0,9% en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período del año pasado.
El comportamiento se da en un contexto donde el Índice de Precios al Consumidor (IPC) continuó desacelerándose, alcanzando en junio un aumento mensual del 1,9% —el valor más bajo registrado desde agosto de 2025—, acumulando una variación interanual del 33,5%.
La Cámara estimó un ingreso nominal promedio por hogar de $3.164.000 para el sexto mes del año, lo que representó una mejora real del 0,8% frente a mayo. Sin embargo, ese leve respiro en los ingresos aún no logra transformarse en un motor para las ventas minoristas.

Comportamiento dispar por rubros: durables y ocio en retirada
El desglose sectorial del informe técnico de la CAC muestra que los hogares continúan ajustando sus patrones de gasto, relegando consumos prescindibles:
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Recreación y Cultura: Tuvo un fuerte retroceso del 8,1% interanual (aportando -0,6 puntos porcentuales al índice general). Ante ingresos reales que crecen de manera acotada, las actividades vinculadas al ocio y el placer continúan siendo postergadas.
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Transporte y Vehículos: Se contrajo un 7,4% interanual (impactando con -0,9 p.p. en el índice), explicado principalmente por la caída del 17,9% en el patentamiento de automóviles.
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Indumentaria y Calzado: Mostró una baja de 4,6% interanual, aunque su peso dentro de la canasta general tuvo un impacto acotado de -0,3 p.p.
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Vivienda, Alquileres y Servicios Públicos: Fue el único capítulo con saldo positivo, registrando una suba del 9,4% interanual (sumando 1,9 p.p. al índice). Este incremento se basó casi de forma exclusiva en el fuerte salto en la demanda de energía eléctrica, que trepó un 18,5% interanual.
Por su parte, la categoría Resto de rubros cayó un 2% interanual, ubicándose en niveles de consumo similares a los de junio de 2019, previo a la pandemia.

El freno del crédito condiciona a los bienes durables
Una de las claves que remarca el Departamento de Economía de la CAC para explicar el amesetamiento es el cambio de tendencia en el financiamiento. Tras el fuerte crecimiento del crédito a los hogares registrado entre 2024 y 2025, el 2026 muestra un escenario diferente.
Tanto el uso de tarjetas de crédito como los préstamos personales y prendarios entraron en una fase de contracción en términos reales. La única excepción parcial es el crédito hipotecario que, si bien moderó su ritmo de expansión, aún sostiene una trayectoria ascendente, lo que mantiene firme el nivel de escrituras en el mercado inmobiliario.
Este enfriamiento crediticio golpea de lleno a los bienes durables, como la compra de electrodomésticos y la renovación de vehículos. Desde la entidad empresaria señalaron que la reaparición del crédito y la contención de la mora serán condiciones necesarias para reactivar la comercialización de durables, hoy sumida en un terreno de incertidumbre respecto a su desempeño para la segunda mitad del año.
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