Mundial 2026: una máquina de facturar que moverá más de US$ 41.000 millones
Mientras el Mundial 2026 proyecta un impacto récord en el PBI global, un estudio analiza la brecha entre el poderío económico de las potencias y la gloria deportiva. El caso de Argentina y los países que desafían a la riqueza.

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Con el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, las expectativas trascienden largamente el plano deportivo. Con una expansión inédita en su formato y una proyección de impacto económico sin precedentes, el torneo se perfila como uno de los eventos más rentables de la historia, con una contribución estimada de US$41.000 millones al Producto Bruto Interno (PBI) mundial.
La edición 2026 marcará un antes y un después en la historia de los mundiales. Por primera vez participarán 48 selecciones nacionales, se jugarán 104 partidos y 16 ciudades serán sede de la competencia. La magnitud del certamen no solo promete atraer a millones de aficionados de todo el planeta, sino también movilizar inversiones, empleo y consumo a una escala inédita.
Turismo y hotelería, entre los principales beneficiados
Los análisis económicos prevén que más de 13 millones de personas se movilizarán en torno al torneo, impulsando especialmente a las industrias del turismo, la hotelería y el transporte. La demanda de alojamiento alcanzaría niveles récord, con millones de noches de hospedaje reservadas durante las semanas que dure la competencia.
Las ciudades anfitrionas ya se preparan para recibir la afluencia masiva de visitantes, mientras que destinos con fuerte presencia de comunidades latinoamericanas, como Miami, buscan posicionarse como centros estratégicos para los aficionados que acompañarán a sus selecciones.

A la vez, se espera un fuerte incremento del consumo en sectores como gastronomía, bebidas, comercio minorista, entretenimiento e indumentaria deportiva. La enorme visibilidad global del evento también representa una oportunidad comercial para marcas y empresas vinculadas al deporte y al ocio.
Uno de los datos más llamativos de las proyecciones apunta al mercado cervecero. Los especialistas estiman que durante el Mundial podrían consumirse más de 1.000 millones de pintas de cerveza en todo el mundo, generando un importante impulso para la industria y para las compañías patrocinadoras del evento.
Más de 800.000 empleos vinculados al torneo
El impacto económico del Mundial no se limitará a los días de competencia. Los estudios proyectan la creación de más de 824.000 puestos de trabajo relacionados con obras de infraestructura, logística, transporte, servicios turísticos, hotelería y actividades complementarias.
Estados Unidos, que albergará encuentros en 11 ciudades, concentrará buena parte de los beneficios económicos. Las estimaciones indican que el país podría sumar decenas de miles de millones de dólares en actividad económica adicional y generar cientos de miles de empleos asociados al evento.
Por su parte, la FIFA también se prepara para un ciclo histórico. El organismo rector del fútbol mundial proyecta ingresos cercanos a los US$11.000 millones, impulsados por los derechos de televisión, los acuerdos de patrocinio, la venta de entradas y las actividades comerciales vinculadas al torneo.
Con una audiencia potencial de miles de millones de espectadores en todos los continentes, la Copa del Mundo de 2026 promete convertirse no solo en la mayor celebración futbolística de la historia, sino también en una verdadera plataforma global de negocios.
Economía y fútbol: dos campeonatos que no siempre coinciden
Más allá de las cifras que generará el torneo, un informe elaborado por la organización CEPEC analizó la situación económica de los países clasificados al Mundial y comparó esos indicadores con sus logros deportivos.
El estudio tomó variables como el PBI per cápita, la inflación y las reservas internacionales para evaluar si existe una relación entre el desarrollo económico y el rendimiento futbolístico.
Los resultados muestran que la riqueza no garantiza títulos. El ranking de PBI per cápita está encabezado por Qatar, con US$131.404 por habitante, seguido por Estados Unidos y Alemania. Sin embargo, entre esos tres países, únicamente Alemania logró coronarse campeona del mundo, con cuatro títulos en su historia.
Argentina aparece como uno de los casos más representativos de esta diferencia entre desempeño económico y éxito deportivo. Con un PBI per cápita estimado en US$26.981, muy por debajo de las economías más desarrolladas, la selección nacional se consolidó como una de las más exitosas del planeta y llega al Mundial como vigente campeona del mundo.

En materia inflacionaria, el informe ubica a Argentina entre los países participantes con mayores niveles de aumento de precios, en contraste con las principales potencias económicas, que exhiben indicadores más estables y compatibles con procesos de crecimiento sostenido.
Reservas y fortaleza financiera
Otro de los indicadores analizados por CEPEC fueron las reservas internacionales, consideradas una herramienta clave para enfrentar crisis externas y sostener la estabilidad económica.
En este apartado, Estados Unidos lidera con más de US$1,25 billones en reservas, seguido por Arabia Saudita y Brasil. Sin embargo, ninguno de los dos primeros países logró traducir esa fortaleza financiera en la obtención de una Copa del Mundo.
Argentina, por su parte, cuenta con aproximadamente US$42.000 millones en reservas internacionales, una cifra significativamente menor a la de las principales potencias económicas, aunque suficiente para ilustrar el contraste entre los resultados obtenidos dentro y fuera de la cancha.
La principal conclusión del informe es que los éxitos económicos y deportivos no necesariamente avanzan en paralelo. Un país puede exhibir indicadores macroeconómicos sólidos sin alcanzar la gloria futbolística, mientras que una selección competitiva puede surgir de una economía con desafíos estructurales.
En el caso argentino, el estudio destaca que el desafío consiste en transformar el talento y la capacidad de competir en un desarrollo económico sostenido. Un ejemplo de esa brecha es que gran parte de los futbolistas que integran la Selección construyeron sus carreras en ligas extranjeras, donde encontraron mayores oportunidades de crecimiento profesional y financiero.
Mientras el mundo se prepara para vivir la Copa del Mundo más grande de todos los tiempos, los números muestran que el torneo será mucho más que un campeonato de fútbol: será un fenómeno económico global que pondrá en juego miles de millones de dólares y volverá a demostrar que, aunque la riqueza puede influir en el desarrollo de un país, no siempre alcanza para ganar el partido más importante.
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