Nicora: “El modelo laboral industrial está caducado, vamos a un ecosistema donde todos trabajemos de manera independiente”
El director de Endeavor Argentina habló sobre el cambio de clima económico, el futuro del trabajo, el talento como eje de competitividad y el rol de la Argentina en la nueva economía global. También defendió la necesidad de acuerdos de largo plazo y cuestionó los modelos tradicionales de empleo.

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La edición número 22 de Experiencia Endeavor mostró este año una transformación del tradicional formato de conferencias hacia un esquema más interactivo, enfocado en networking, mentorías, vínculos de negocios y generación de comunidad. Para Luciano Nicora, director de Endeavor Argentina, el evento refleja también una nueva etapa del emprendedurismo y de la economía global: más flexible, más conectada y atravesada por cambios profundos en los modelos productivos.
En diálogo con Punto a Punto, Nicora analizó el contexto económico argentino, sostuvo que el país logró ordenar parte de la macroeconomía, aunque remarcó que todavía faltan consensos de largo plazo para generar previsibilidad. También dejó definiciones fuertes sobre el futuro del trabajo, al considerar que el actual esquema laboral “está caducado” y que la tecnología llevará a modelos mucho más independientes y flexibles.
—Esta fue la edición 22 de Experiencia Endeavor, ¿Cómo evolucionó el evento?
—Antes era más una conferencia y hoy es una experiencia. Y ya estamos empezando a gestar una nueva dinámica de lo que viene. Esto es un espacio donde alguien llega con una inquietud y puede inspirarse escuchando historias de otros, pero también conocer gente, hacer networking y construir vínculos. Es una gran comunidad que se junta una vez al año.
Lo que pasa acá es muy potente: podés conseguir un socio, un proveedor, un cliente o aprender de un mentor interactuando uno a uno. Está el Club del Pitch, donde un emprendedor muestra cómo busca levantar capital; está el Meet & Company, donde un empresario puede dar consejos, venderle o comprarle algo a otro empresario. Todo eso ocurre durante todo el día.
Es mucho más que una charla inspiracional. Y hacia adelante vamos cada vez más hacia la interacción. Queremos que quien venga no sólo reciba contenido, sino que también pueda participar, dar y recibir.
—¿Qué estás viendo hoy en el emprendedor argentino y en el clima de negocios?
—Estamos en una buena camada. Hay un cambio de época, un cambio de modelo económico en Argentina y también una reorganización global muy fuerte. El mundo se está reconfigurando comercialmente, con Estados Unidos y China redefiniendo posiciones y cadenas de valor.
También veo liderazgos muy pragmáticos. Muchas veces parece que el mundo está lleno de posiciones extremas, pero después los líderes terminan dialogando porque el mundo necesita puentes y conversaciones. Eso también es una señal. En Argentina se produjo un cambio de modelo económico y se acomodaron algunas variables macro. El sector empresario necesitaba eso. Había una necesidad de ordenar la macroeconomía y creo que eso se cumplió. Después hay discusiones sobre cuánto Estado o cuánto mercado tiene que haber, pero yo vengo más del mundo emprendedor y tecnológico y somos más independientes.

—¿Qué es lo primordial para esa nueva economía?
—Para nosotros el talento es central. Las empresas tecnológicas van detrás del talento, no detrás de las mejores condiciones impositivas. Buscan dónde están las personas más valiosas. Y esas personas eligen vivir en lugares con calidad de vida. No solamente donde ganen más plata. Ahí Argentina tiene una oportunidad enorme. Podría convertirse en un país capaz de atraer y retener talento mundial. En agro, por ejemplo, veo una oportunidad gigantesca. Hay muy pocos países realmente competitivos: Estados Unidos, Brasil y Argentina. Tenemos condiciones extraordinarias para competir de igual a igual.
—¿Qué falta para que la Argentina pueda consolidar ese escenario?
—Falta estabilidad en políticas de Estado que no dependan del gobierno de turno. Venimos de modelos completamente distintos entre sí y eso lleva tiempo para que el mundo vuelva a confiar. Creo que ahora se necesita una política más madura, capaz de consensuar ciertas reglas de largo plazo. Que no cambien cada vez que cambia un gobierno. Si no, es muy difícil proyectar.
—¿Creés que las reformas económicas pueden perdurar más allá del gobierno?
—A mí me parece triste que un país no pueda tener conversaciones de futuro. Yo trabajo pensando en el futuro y no tanto en la coyuntura. Para mí, por ejemplo, el modelo laboral tradicional ya está caducado. Es una estructura industrial que viene de hace décadas y que hoy quedó vieja frente a lo que permite la tecnología.
Creo que vamos hacia un esquema donde todos vamos a ser más independientes, donde cada persona va a elegir todos los días con quién quiere trabajar. La tecnología va a permitir eso. Yo siempre digo que el modelo industrial creó relaciones laborales muy rígidas, donde alguien depende de otro para trabajar. Y eso, sinceramente, me parece injusto. El futuro se parece más a plataformas como Uber, donde la oferta y la demanda de trabajo se conectan de manera mucho más libre y flexible.
—¿Creés que hay resistencia a ese cambio?
—Sí, claramente. Hay resistencias corporativas, sindicales y empresariales. Pero el mundo está cambiando abruptamente y no creo que podamos detenerlo. Podemos resistirlo o adaptarnos. Yo creo que ese cambio va a empoderar más a las personas. Vamos hacia un ecosistema productivo distinto, donde la gente no necesariamente pertenezca a una nómina fija de una empresa, sino que pueda trabajar de manera mucho más libre.
—¿Cómo ves la relación entre el sector privado y el Gobierno nacional?
—Nosotros en Endeavor Argentina trabajamos con gobiernos de distintos signos políticos. No hacemos política partidaria. Lo que buscamos es impulsar la agenda emprendedora. Tenemos conversaciones con el Gobierno nacional, como también con gobiernos provinciales como Córdoba, Santa Fe o Neuquén. Javier Milei participó de eventos de Endeavor y siempre hubo diálogo. Considero que este gobierno está generando más espacio para la iniciativa privada que otros gobiernos anteriores. Después, si existen discusiones puntuales con sectores empresarios o industriales, eso ya no lo conozco porque no participo de esas mesas.
—¿Pero que falta diálogo en la política argentina?
—No sé si falta diálogo o si el mundo está funcionando de otra manera. A mí me educaron con la idea de respetar al otro, de conversar, de ser duro con las ideas, pero blando con las personas. Hoy pareciera que las posiciones extremas y la polarización generan más adhesión. Y evidentemente la sociedad también está validando eso. Yo sigo creyendo en los buenos modelos, en la transparencia, en la honestidad y en la conversación como forma de construir.
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