Política a Punto: el affaire Pettovello y la conexión con la salida de Posse
Especial, por Eduardo Bocco. Con un semestre al frente del Gobierno, Javier Milei demuestra día a día o prueba a prueba, que su mayor costado flaco son la política y la gestión…

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Especial, por Eduardo Bocco. Con un semestre al frente del Gobierno, Javier Milei demuestra día a día o prueba a prueba, que su mayor costado flaco son la política y la gestión. El escándalo por la mora en el reparto de alimento a los sectores más postergados de la sociedad es una prueba irrefutable de esto.
La mercadería arrumbada en galpones no debidamente acondicionados se convirtió en el nuevo gran problema del presidente, que hace poco viajó a los Estados Unidos en medio de la crisis por la sucesión de Nicolás Posse en la jefatura de Gabinete y la llegada del polifuncional Guillermo Francos, quien al revés de su antecesor es un hombre que mantiene muy buenos vínculos con los gobernadores.
Y al regreso, Milei se encontró con otra crisis derivada de los problemas por el reparto de alimentos por parte del Ministerio de Capital Humano, Sandra Pettovello, una de las mimadas del jefe de Estado, que salió a repaldarla varias veces en los últimos días.
Pettovello acusó por la insólita falla en su megaministerio a Pablo de la Torre, un hombre de su riñón y con lazos muy sólidos con la Iglesia Católica. El funcionario cesanteado recibió la solidaridad de muchos dirigentes políticos, entre ellos algunos cordobeses con nexos con la cúpula de la curia.
De la Torre se limitó a decir que tiene la conciencia y las manos limpias, al irse de la función. Ahora deberá afrontar una denuncia judicial por incumplimiento en los deberes de funcionario público.
Hay algunos nexos entre la salida de Posse y el escándalo de los alimentos. Muchas voces cercanas al oficialismo hablan de una “vendetta” y ubican al espionaje en el centro de esta madeja que contiene una exorbitante cantidad de hilos desacomodados y difíciles de ordenar.
Posse tenía bajo su ala a la AFI (ex Side), que era conducida por Silvestre Sívori, funcionario que fue eyectado junto con Posse. Los dos estuvieron sospechados de espiar a dirigentes políticos opositores y oficialistas, entre ellos los propios ministros de Milei. ¿Había ministros por todas partes?
Velozmente, el tema se hizo popular y Olmos pasó de ser el gran amigo del presidente a un ilegal buscador de realidades en la intimidad de los principales funcionarios de la LLA.
¿Qué tiene que ver eso con la yerba y la leche en polvos que se vencieron sin que fueran repartidas a los pobres? Que en represalia por la detonación en la Jefatura de Gabinete, esos supuestos espías se enteraron de lo que pasaba en los galpones y lo filtraron. Hay que recordar que la denuncia por la irregularidad en los galpones fue hecha por Juan Grabois, quien dejó en ridículo a Pettovello y le produjo un daño de consideración al primer mandatario.

En el medio de todo esto se produjo un hecho si se quiere cómico porque la subsecretaria de Desarrollo Humano, Leila Gianni, cuestionó a la Justicia porque ordenó repartir el alimento arrumbado. Y avisó que iba a desoir la resolución, lo cual en buen romance quiere decir que no le importa lo que diga la Justicia. ¿Y la independencia de poderes?
Todo esto quiere decir que a veces la falta de profesionalismo e ignorancia en temas de gestión puede jugarse una muy mala pasada a las buenas intenciones de un gobernante. Descalificar y atacar no alcanza para tener siempre razón.
No se trata de ser corrupto en este caso. Se trata de ser eficiente.
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