Quién es Pilar Ferrer, la bióloga argentina que desarrolló un gel para reparar el corazón después de un infarto
Con apenas 25 años, la investigadora argentina lidera el desarrollo de un innovador hidrogel bioactivo elaborado con tejido placentario que busca regenerar el músculo cardíaco dañado tras un infarto. El avance podría convertirse en una alternativa para prevenir la insuficiencia cardíaca y reducir la necesidad de trasplantes.

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La ciencia argentina volvió a captar la atención internacional gracias al trabajo de Pilar Ferrer, una bióloga de 25 años que desarrolló un innovador hidrogel bioactivo capaz de reparar el tejido cardíaco dañado después de un infarto de miocardio.
El proyecto, que se encuentra en etapa experimental, despertó un fuerte interés luego de que la investigadora explicara su funcionamiento en el programa Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini. Allí detalló que el objetivo de la terapia es reducir el daño irreversible que deja un infarto y evitar que los pacientes evolucionen hacia una insuficiencia cardíaca.
“Después de un infarto el corazón no tiene capacidad de regenerarse. Lo que intentamos con estas terapias es disminuir ese daño para evitar la insuficiencia cardíaca, que es cuando el corazón no puede funcionar más y se necesita un trasplante”, explicó Ferrer.
Cómo funciona el hidrogel que busca regenerar el corazón
La investigación comenzó a partir del estudio de la membrana amniótica, un tejido que forma parte de la placenta y que desde hace años se utiliza en medicina para favorecer la cicatrización de heridas.
A diferencia de otros tratamientos regenerativos, el desarrollo no utiliza células madre. En cambio, aprovecha la matriz del tejido placentario, es decir, la estructura que sirve como soporte natural para la regeneración.
“Empezamos trabajando con una membrana amniótica, que es una parte de la placenta, justamente un tejido que se encarga de generar vida. Esto es sin células madre, sólo la matriz. Un tejido tiene células y un soporte. Nosotros usamos el soporte”, explicó la investigadora.
El hidrogel se inyecta directamente sobre el corazón lesionado con el objetivo de favorecer la reparación del músculo cardíaco y limitar el avance del daño provocado por el infarto.
De la Universidad Favaloro a una startup de innovación médica
Ferrer es egresada de la Universidad Favaloro y actualmente desarrolla su doctorado en el Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingeniería (IMETTyB), organismo que depende del CONICET y de la propia universidad.
Además, integra el Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular, dirigido por las doctoras Daniela Olea y María del Rosario Bauzá.
Su carrera dio un paso clave cuando se incorporó a la startup Anova Biotech, donde comenzó el desarrollo del hidrogel que hoy representa uno de los proyectos más prometedores de la medicina regenerativa cardiovascular en Argentina.
Una investigación con apoyo argentino y proyección internacional
El desarrollo es fruto de un trabajo conjunto con Amnios BMA, empresa argentina habilitada por el INCUCAI como Banco de Membrana Amniótica y autorizada por la ANMAT como Laboratorio de Producto Médico.
Actualmente, el equipo cuenta con financiamiento del programa para emprendedores tecnológicos de CITES, lo que les permite continuar perfeccionando la terapia.
El próximo gran desafío será avanzar hacia los ensayos clínicos en seres humanos, una etapa fundamental para comprobar la seguridad y eficacia del tratamiento antes de su eventual aplicación en pacientes.
Una vocación impulsada por la biotecnología
Ferrer contó que eligió estudiar Biotecnología porque siempre le fascinó comprender cómo funciona el cuerpo humano. Ese interés se transformó en una carrera dedicada a la investigación y, finalmente, en un proyecto con potencial para cambiar el futuro del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.
Aunque aún resta un largo camino de validación científica y regulatoria, el hidrogel desarrollado por la joven investigadora representa una de las iniciativas más prometedoras de la ciencia argentina en el campo de la medicina regenerativa y abre una nueva esperanza para millones de personas que cada año sufren un infarto.
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