Supermercados: la inflación dejó de ser el problema y ahora el desafío es recuperar el consumo
Con aumentos de precios del 1,5% mensual y abastecimiento normalizado, el sector asegura que el principal obstáculo es el deterioro del poder adquisitivo y reclama incentivos para dinamizar la demanda.

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El proceso de desaceleración de la inflación comienza a consolidarse en las góndolas de los supermercados cordobeses, pero la recuperación del consumo continúa siendo la gran deuda pendiente. Esa es la principal conclusión que dejó el análisis de Víctor Palpacelli, presidente de la Cámara de Supermercados de Córdoba, quien describió un escenario de mayor estabilidad en los precios, aunque con consumidores que siguen restringiendo sus compras por la pérdida del poder adquisitivo.
El dirigente explicó que el sector dejó atrás la dinámica de remarcaciones permanentes que caracterizó a los años de alta inflación y hoy opera con un esquema mucho más previsible. Sin embargo, aclaró que la estabilidad de precios, por sí sola, no alcanza para impulsar las ventas.
«Estamos en una etapa de amesetamiento del consumo y hay que trabajar mucho para encontrar herramientas, principalmente desde los entes gubernamentales, que nos ayuden a encontrar un incentivo para alentarlo», resumió.
Inflación más baja y mayor previsibilidad
Uno de los principales cambios que experimentó el sector durante los últimos meses fue la reducción en la frecuencia de actualización de precios.
Mientras que durante los períodos de mayor volatilidad las listas de los proveedores llegaban cada diez días —e incluso con menor intervalo—, actualmente los supermercados reciben nuevas listas cada 30 o 40 días.
Según los relevamientos de la Cámara de Supermercados de Córdoba, los incrementos promedio rondan el 1,5% mensual, un nivel que incluso se ubica por debajo de la inflación general informada por el INDEC.
La mayor estabilidad también se refleja en el abastecimiento. Palpacelli señaló que desaparecieron los problemas de faltantes que se observaban cuando algunos fabricantes demoraban entregas o retenían mercadería ante la incertidumbre económica.
«Hoy el abastecimiento está completamente normalizado y eso permite trabajar con otra previsibilidad», destacó.

El consumo no logra despegar
Pese a la desaceleración inflacionaria, las ventas continúan sin mostrar una recuperación sostenida.
El presidente de la Cámara sostuvo que las cadenas regionales y nacionales realizan importantes esfuerzos comerciales para recuperar el volumen perdido mediante promociones, descuentos y acciones especiales, aunque esos estímulos no alcanzan para revertir la tendencia.
El principal condicionante sigue siendo el deterioro del poder de compra de los hogares.
«El problema ya no es tanto la inflación sino la capacidad de compra de los consumidores», sintetizó.
En ese contexto, el sector habla de un mercado «amesetado», donde las cantidades vendidas permanecen prácticamente estables, sin señales claras de crecimiento.
Un consumidor mucho más racional
La pérdida de ingresos modificó profundamente la forma de comprar de los cordobeses.
Si años atrás la fidelidad a determinadas marcas tenía un peso importante en la decisión de compra, hoy el precio se convirtió prácticamente en el único factor determinante.
«El consumidor analiza mucho más cada compra y elige principalmente por precio», explicó Palpacelli.
Este cambio impulsó un crecimiento sostenido de las segundas y terceras marcas, que lograron ganar espacio en las góndolas frente a las tradicionales marcas líderes.
Según el dirigente, muchos consumidores descubrieron alternativas de buena calidad con precios considerablemente menores, lo que consolidó un cambio de hábito que probablemente permanezca aun cuando mejore el contexto económico.
Más espacio para los productores cordobeses
El nuevo escenario también abrió oportunidades para la industria regional.
Las cadenas supermercadistas incrementaron la incorporación de proveedores locales con el objetivo de ampliar la oferta de productos competitivos y reducir costos asociados al transporte y a las grandes estructuras comerciales.
Esta estrategia permite ofrecer opciones más económicas para los consumidores y, al mismo tiempo, fortalece el entramado productivo provincial.
Para Palpacelli, el vínculo entre supermercados y fabricantes cordobeses se volvió cada vez más estrecho en los últimos meses y representa una oportunidad para ambas partes.

Crece la preocupación por el uso del crédito
Otro fenómeno que comienza a observar el sector es el creciente uso del financiamiento para la compra de alimentos.
Si bien las promociones bancarias y los planes de cuotas continúan siendo herramientas importantes para sostener las ventas, existe preocupación por el aumento de la morosidad en tarjetas de crédito.
Desde la Cámara advierten que un deterioro en la capacidad de pago podría limitar aún más el consumo durante los próximos meses.
El desafío: reactivar la demanda
Para el supermercadismo cordobés, la desaceleración de la inflación constituye una condición necesaria para la recuperación económica, pero está lejos de ser suficiente.
La prioridad ahora pasa por recomponer el poder adquisitivo de los hogares y generar mecanismos que impulsen nuevamente la demanda.
En ese sentido, Palpacelli consideró que el sector público tiene un rol importante para diseñar herramientas que incentiven el consumo y permitan dinamizar la actividad comercial.
Mientras tanto, los supermercados continuarán apostando por promociones, descuentos y una oferta cada vez más amplia de marcas propias, segundas marcas y productos regionales para adaptarse a un consumidor que hoy planifica cada compra con mucha más cautela que en años anteriores.
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