Utrera: «la microeconomía no va a jugar a favor del Gobierno en las elecciones, por eso apuesta a la macro»
El economista sostuvo que la desaceleración de la inflación ya no alcanza para mejorar la percepción social de la economía. Advirtió que el empleo, el consumo y la rentabilidad de las empresas serán las variables que marcarán el clima electoral de cara a 2027.

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La economía argentina atraviesa una transformación estructural que podría modificar profundamente su matriz productiva durante las próximas dos décadas. Así lo planteó el economista Gastón Utrera en un nuevo desayuno de Coyuntura de Punto a Punto realizado en Once11 (Av. Los Álamos 1015), acompañado por S&C Inversiones, Silmag, Kolektor y Copa Airlines. Allí analizó las consecuencias económicas y sociales del modelo impulsado por el Gobierno nacional, basado en el desarrollo de sectores vinculados a los recursos naturales y las exportaciones.
Según Utrera, el proceso ya comenzó a reflejarse en los indicadores económicos y responde a una estrategia explícita de la administración de Javier Milei, que identifica como motores del crecimiento a seis sectores: petróleo, gas, minería, agroindustria, economía del conocimiento y sistema financiero.

«Lo que el Gobierno viene planteando en sus discursos ya empezó a verse en los números. Está cambiando la estructura de la economía argentina y probablemente eso nos acompañe durante muchos años, independientemente del signo político de los próximos gobiernos», afirmó.
El economista destacó que durante el primer trimestre del año sectores como petróleo, gas y minería crecieron alrededor del 12%, mientras que la construcción y la logística también mostraron expansión impulsadas por las inversiones asociadas. En contraste, la industria y el comercio registraron caídas cercanas al 2,5%.
Una economía más exportadora
Para Utrera, Argentina se encamina hacia una estructura económica donde la energía y la minería tendrán un peso mucho mayor que el actual.
En sus proyecciones, la participación conjunta de petróleo, gas y minería podría multiplicarse por tres o incluso por cuatro en los próximos años, pasando de representar cerca del 5% del Producto Bruto Interno a niveles cercanos al 20%.
Ese crecimiento estaría respaldado por las inversiones previstas en Vaca Muerta, el desarrollo del cobre, el litio y otros proyectos mineros de gran escala.

«La Argentina va camino a convertirse en una economía mucho más generadora de dólares«, sostuvo.
El economista señaló que ese fenómeno tendrá consecuencias macroeconómicas profundas. La principal será una menor restricción externa, una de las limitaciones históricas del crecimiento argentino.
Según explicó, el fuerte ingreso de divisas tenderá a mantener un tipo de cambio relativamente bajo, favoreciendo a los sectores exportadores más competitivos y generando desafíos para algunas actividades industriales tradicionales.
Ganadores y perdedores
El proceso de transformación también implicará cambios importantes en la composición sectorial de la economía.
Utrera proyectó que la industria manufacturera podría reducir su participación desde el actual 17% del PBI a niveles cercanos al 10%, mientras que el comercio seguiría una trayectoria similar.

No obstante, aclaró que eso no necesariamente significa una caída absoluta de la actividad. «Una economía que crece puede mostrar sectores que pierden participación relativa sin que disminuyan su volumen de producción», explicó.
Sin embargo, advirtió que durante la transición habrá sectores con mayores dificultades para generar empleo y otros que concentrarán buena parte de las nuevas oportunidades laborales.
Tres millones de nuevos puestos de trabajo
Uno de los aspectos más relevantes del análisis estuvo vinculado al mercado laboral.
Tomando como referencia las proyecciones oficiales de exportaciones energéticas y mineras, Utrera estimó que el nuevo esquema productivo podría generar cerca de 3 millones de empleos en los próximos 20 años.
La mitad surgiría directamente de actividades vinculadas al petróleo, el gas y la minería, mientras que el resto provendría de sectores complementarios como la construcción y la logística.

«Construcción y logística serán grandes generadores de empleo porque acompañarán todas las inversiones que requiere esta nueva estructura productiva», señaló.
En cambio, advirtió que tanto la industria como el comercio enfrentarán una menor capacidad de absorción laboral debido a la automatización, los avances tecnológicos y la pérdida de participación relativa dentro de la economía.
Una economía más rica, pero diferente
Utrera sostuvo que, si se consolidan los proyectos energéticos y mineros actualmente en marcha, la economía argentina podría registrar una mejora sustancial de sus indicadores de ingreso.
Según sus estimaciones, el ingreso per cápita podría crecer alrededor de un 80% en los próximos veinte años, pasando de niveles cercanos a los 14.000 dólares actuales a unos 30.000 dólares por habitante.
«Sería un salto muy importante, aunque todavía lejos de economías desarrolladas como España«, indicó.
No obstante, remarcó que ese crecimiento no será homogéneo y exigirá procesos de adaptación tanto de las empresas como de los trabajadores.
Inflación persistente y un año electoral desafiante
En el plano macroeconómico, Utrera se mostró más cauteloso respecto de la evolución de la inflación. Consideró difícil que el índice de precios pueda perforar de manera sostenida los niveles actuales cercanos al 2% mensual debido a la dinámica de salarios, tarifas y tipo de cambio.

Además, anticipó que 2027 será un año marcado por la volatilidad financiera y cambiaria. «En Argentina es imposible pensar un año electoral sin presiones cambiarias. Va a haber tensión sobre el dólar y eso también va a impactar sobre las tasas de interés», afirmó.
Aun así, sostuvo que la tendencia estructural de fondo es más importante que las fluctuaciones coyunturales.
Por eso planteó que empresas, gobiernos provinciales y entidades empresarias deberían comenzar a pensar sus estrategias de largo plazo en función de la nueva configuración productiva.
«La discusión ya no debería centrarse solamente en la macroeconomía. Tenemos que entender hacia dónde se está moviendo la estructura económica argentina y cuál será el lugar de cada sector dentro de esa transformación», concluyó.
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