Tensión con Brasil: las trabas que podrían golpear a la industria y los alimentos cordobeses
Las diferencias entre los gobiernos de Javier Milei y Lula da Silva no impactan de manera inmediata sobre el comercio, pero sí pueden dificultar la resolución de problemas y afectar futuras oportunidades para las empresas.

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La tensión política entre Argentina y Brasil suma un nuevo componente a una relación comercial que resulta estratégica para Córdoba. Mientras los gobiernos de Javier Milei y Lula da Silva mantienen diferencias ideológicas y diplomáticas, las empresas de ambos países continúan dependiendo de un vínculo que, especialmente para la provincia, tiene un peso significativo.
Para Gustavo Scarpetta, consultor especializado en comercio exterior, internacionalización de empresas y formación ejecutiva, el conflicto no necesariamente genera un impacto inmediato sobre las operaciones que ya están en marcha, pero sí puede convertirse en un problema cuando aparezcan obstáculos que requieran coordinación entre ambos países.
“Se comercia más entre amigos que entre países no amigos”, resumió Scarpetta en Punto a Punto Radio. Y en el caso de Brasil, la relación tiene una particularidad: es uno de los principales mercados de Argentina y, para Córdoba, constituye su principal socio comercial dentro de la región.
“Tiene impacto, no en el día a día, porque a lo mejor lo que se te vendió ya se vende, pero sí en los vínculos que tengan que ver con solucionar problemas, con inconvenientes sanitarios, fitosanitarios y demás reglamentaciones”, explicó Scarpetta. En ese sentido, una relación diplomática deteriorada puede sumar incertidumbre justamente en los espacios donde las empresas necesitan previsibilidad para sostener o ampliar sus negocios.

Automotriz y alimentos, en el centro de la relación
El sector automotriz aparece como uno de los principales puntos de conexión entre Córdoba y Brasil. Pero Scarpetta advierte que reducir la relación comercial a esa industria sería insuficiente. Los alimentos también ocupan un lugar relevante, especialmente para las empresas cordobesas que utilizan Brasil como mercado de exportación.
Uno de los ejemplos mencionados por el especialista es el de los quesos. Brasil constituye el principal mercado para los quesos cordobeses, pero la entrada en vigencia del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea puede modificar las condiciones competitivas.
El ingreso de productos europeos a Brasil, como quesos, vinos y aceite de oliva, podría incrementar la competencia para los productores argentinos. “Van a ir quesos franceses, holandeses, españoles, italianos a Brasil sin arancel”, señaló Scarpetta.
La situación adquiere una dimensión adicional porque muchas de las oportunidades comerciales se negocian dentro del Mercosur. Por eso, mantener una relación fluida con Brasil resulta relevante no solo para las operaciones bilaterales, sino también para aprovechar acuerdos comerciales que involucran al bloque.
Brasil como “hermano mayor”
Scarpetta definió a Brasil como una suerte de “hermano mayor” dentro de la relación comercial regional y cuestionó que Argentina adopte posiciones políticas que puedan terminar afectando un vínculo económico que considera estratégico.
El especialista destacó, además, el rol que tuvo Brasil en las negociaciones del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, debido al peso que tiene el mercado brasileño para el bloque europeo. En este escenario, Argentina necesita mantener una relación que permita aprovechar las oportunidades que surjan de ese acuerdo y, al mismo tiempo, proteger la competitividad de sus empresas frente al ingreso de nuevos jugadores.
“Es medio bastante ilógico”, planteó Scarpetta al referirse a la posibilidad de tensar la relación con un socio que resulta central para la economía argentina y, particularmente, para Córdoba.
La política brasileña y una estrategia comercial agresiva
Más allá de las diferencias ideológicas, Scarpetta señaló que Brasil mantiene una estrategia comercial pragmática y agresiva en los mercados internacionales.
El consultor destacó que el gobierno de Lula combina una agenda social con una política comercial orientada a ampliar la presencia brasileña en el mundo. En particular, mencionó el objetivo de Brasil de convertirse en los próximos años en el principal exportador mundial de alimentos. El país ya ocupa posiciones de liderazgo en carne vacuna y aviar y continúa ampliando su producción de soja y maíz.
Para Argentina, esta estrategia representa tanto una oportunidad como un desafío: Brasil puede ser un mercado de enorme dimensión para las empresas nacionales, pero también un competidor cada vez más fuerte en terceros mercados.
El desafío de convertir la relación en más negocios
La discusión sobre Brasil también abre una pregunta más amplia para Córdoba: cómo transformar la cercanía con el principal mercado regional en una plataforma para incrementar las exportaciones y la internacionalización de las empresas.
Para Scarpetta, mantener canales de diálogo y una relación institucional sólida resulta especialmente importante en un momento en que el Mercosur enfrenta nuevos desafíos y comienza a abrirse a mercados como el europeo. En paralelo, el especialista planteó otra herramienta para estimular el consumo interno: avanzar con mecanismos que permitan reducir el nivel de endeudamiento de familias y empresas.
Tomando como referencia el denominado “Desenrola” brasileño, Scarpetta consideró que un esquema de refinanciación podría aumentar el ingreso disponible de los consumidores y contribuir a reactivar la economía sin recurrir nuevamente a subsidios.
“Argentina necesitaría un plan de ese tipo”, sostuvo, al considerar que una reducción de las cuotas permitiría liberar recursos para el consumo. Para Córdoba, el desafío es doble: sostener el mercado interno y, al mismo tiempo, preservar las condiciones que permitan que sus empresas sigan creciendo en Brasil.
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