Argentina entre la recuperación y la incertidumbre: crecimiento dispar y reformas pendientes
Tras siete meses de crecimiento, la actividad económica muestra signos de recuperación, aunque con marcadas diferencias entre sectores. Mientras algunos rubros avanzan, otros siguen en retroceso. Las expectativas para 2025 apuntan a una recuperación, pero el futuro dependerá de las reformas pendientes y del contexto político.

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Por Marcos Cohen Arazi. La economía argentina muestra signos de recuperación tras siete meses de crecimiento consecutivo. Según cifras oficiales, el nivel de actividad se ubicó un 1,7% por encima del registrado en noviembre de 2023, descontando la estacionalidad. A pesar de ser una señal positiva, el crecimiento no es homogéneo y presenta variaciones significativas entre sectores.
La mejora en la actividad podría atenuar la caída del Producto Bruto Interno (PBI), que en el primer trimestre de 2024 había alcanzado una contracción del 5,2% interanual. De acuerdo con estimaciones preliminares, el retroceso promedio del año podría ubicarse por debajo del 3%, aunque aún falta conocer los datos oficiales de diciembre.
Sectores en crecimiento y retroceso
De los diez principales sectores económicos, cinco superaron el nivel de actividad de noviembre de 2023. La intermediación financiera, el agro y la minería lideran el crecimiento, mientras que los sectores de hoteles y restaurantes enfrentan una fuerte competencia de destinos turísticos en el exterior, lo que podría impactar en los datos de los próximos meses.
Otros dos sectores, como el comercio y el transporte y comunicaciones, muestran leves caídas, mientras que la industria, la electricidad, el agua y el gas, y la construcción continúan rezagados. En noviembre, cinco sectores crecieron y otros cinco retrocedieron, reflejando la volatilidad de la recuperación.

Expectativas para 2025
Con la actividad económica en recuperación, surge el interrogante sobre cuándo Argentina podrá volver a un crecimiento sostenido. Aunque 2024 se perfila como un año recesivo, las proyecciones para 2025 son más optimistas. Según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central, se espera un repunte del 4,5% para el próximo año, aunque esta estimación se basa en un punto de comparación bajo.
Si se concreta ese crecimiento, Argentina podría alcanzar el nivel de actividad de 2017, similar al de 2022. Sin embargo, el país arrastra un estancamiento económico de casi 15 años, con un producto per cápita en constante retroceso debido a la falta de crecimiento acompasado con el aumento poblacional.
Reformas y desafíos estructurales
Las reformas económicas impulsadas por el Gobierno han generado expectativas positivas. La estabilidad macroeconómica, la reducción de la inflación, la recuperación del crédito y algunas reducciones impositivas son factores que podrían contribuir a una mayor dinámica en la economía. Sin embargo, persisten desafíos estructurales que requieren atención, como la elevada carga tributaria, la burocracia administrativa, la normalización del comercio exterior, la necesidad de una reforma laboral y la persistencia de restricciones cambiarias.
El contexto de 2025, año electoral, también jugará un papel clave en la consolidación o reversión de las reformas en curso. La falta de estabilidad en las políticas económicas ha sido una constante en Argentina, generando incertidumbre para la inversión productiva. Alcanzar consensos básicos sobre las reglas de juego sería fundamental para posibilitar un crecimiento sostenido y evitar los ciclos de estancamiento que han caracterizado a la economía del país en las últimas décadas.
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