Así trabaja Proma Argentina, la autopartista que convirtió la sustentabilidad y la tecnología en ventajas competitivas
La filial del grupo italiano cumplió una década en Córdoba y se consolidó como proveedor estratégico de la industria automotriz. Bajo el liderazgo de Milagros Brasca, la compañía avanza con nuevos proyectos, certificaciones internacionales y un modelo productivo basado en Industria 4.0, talento humano y sustentabilidad.

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Hace diez años, Proma Argentina comenzó su historia en Córdoba con un objetivo concreto: instalar una operación desde cero para acompañar el crecimiento de la industria automotriz local. “Empezamos con piso, pared y techo”, resume Milagros Brasca, directora general de la compañía, al recordar los primeros pasos de la filial del grupo italiano que hoy cuenta con presencia global en 26 plantas y más de cuatro décadas de trayectoria.
Ubicada en barrio Santa Isabel, a pocos metros de la planta de Stellantis —su principal socio estratégico—, la compañía atravesó en los últimos años una profunda transformación. En 2023 completó el traslado hacia una nueva planta productiva, un proceso que implicó sostener los niveles de calidad y entrega mientras reorganizaba sus operaciones.
El resultado fue una estructura preparada para responder a las exigencias actuales de la industria: más flexible, digitalizada y con foco en estándares internacionales. Hoy Proma Argentina fabrica estructuras de asientos, traversas de paragolpes delanteros y traseros y componentes críticos como las traversas portafaris del Fiat Cronos.
“Nuestro desafío fue sostener la competitividad y la calidad durante un proceso de relocalización complejo. Pudimos hacerlo sin resignar ritmo productivo y consolidando certificaciones que nos permiten seguir creciendo”, destaca Brasca.
Una autopartista que apuesta a la sustentabilidad
Uno de los principales hitos recientes de Proma Argentina fue la obtención de la certificación como Empresa B, convirtiéndose en la primera compañía del sector automotriz a nivel global en alcanzar este reconocimiento y la primera filial del Grupo Proma en lograrlo.
El proceso demandó dos años de trabajo e implicó revisar aspectos vinculados con gobernanza, transparencia, impacto ambiental, relación con la comunidad y gestión interna. Para Brasca, la certificación representa un cambio de paradigma para una industria que históricamente estuvo bajo la lupa por su impacto ambiental.
“La certificación B demuestra que la rentabilidad y el impacto positivo no son caminos separados. Una empresa puede ser competitiva, generar negocios y al mismo tiempo trabajar con una mirada sustentable”, afirma.

La apuesta por la sustentabilidad forma parte de una estrategia más amplia que busca posicionar a Córdoba como un polo industrial capaz de responder a las nuevas demandas globales. En ese camino, Proma busca convertirse en un modelo dentro del propio grupo italiano, no solo por sus resultados productivos sino también por su cultura organizacional.
Tecnología, digitalización y ciberseguridad
La transformación de Proma Argentina también tiene un fuerte componente tecnológico. La compañía cuenta con procesos de gestión y monitoreo completamente digitalizados, incorporando herramientas de Industria 4.0 junto al talento local de empresas como Wiidem Industria 4.0 y Exomindset.
La producción avanza hacia un modelo de Industria 5.0, donde la automatización no reemplaza al trabajador sino que potencia sus capacidades. La inteligencia artificial, la trazabilidad digital y el análisis de datos se incorporan como herramientas para mejorar eficiencia, calidad y seguridad.
En ese contexto, la certificación TISAX obtenida en abril de 2024 se convirtió en otro diferencial estratégico. El estándar internacional de ciberseguridad es actualmente una condición clave para participar en nuevos proyectos dentro de la cadena automotriz global.
“Hoy la industria automotriz está atravesada por la tecnología y la información. La seguridad de los datos dejó de ser un aspecto complementario para transformarse en un requisito indispensable para competir internacionalmente”, explica Brasca.

Flexibilidad para crecer en un mercado cambiante
Uno de los atributos que distingue a Proma Argentina es su capacidad de adaptación. La empresa diseñó una estructura organizacional liviana que le permite ajustar rápidamente sus niveles productivos según la demanda.
Actualmente tiene capacidad para escalar desde unas 30.000 hasta 97.000 unidades anuales, una variación significativa que refleja la dinámica del mercado automotor argentino.

Ese esquema también se replica en la gestión: equipos directivos compactos, cercanía entre áreas y una cultura orientada a la toma rápida de decisiones. Según Brasca, esa flexibilidad fue clave para atravesar los ciclos económicos del país.
La compañía mantiene como principal cliente a Stellantis, pero también forma parte de la cadena global de Volkswagen y trabaja en la preparación de nuevos proyectos con Renault, entre ellos el denominado Proyecto Niagara (H1312), que representa una oportunidad de expansión dentro del mercado argentino.
El valor del talento y la cultura organizacional
Más allá de la tecnología, Brasca sostiene que el principal activo de Proma son las personas. La empresa cuenta con seis años consecutivos de certificación Great Place to Work y mantiene desde 2018 un programa integral de Compliance.
La gestión ética, el desarrollo profesional y la capacitación forman parte de una cultura que busca involucrar especialmente a los colaboradores de planta, quienes tienen un rol central en la calidad final del producto.
En un sector históricamente asociado a liderazgos masculinos, el rol de Brasca también marca una diferencia. Su llegada a la dirección general responde a una trayectoria profesional vinculada al control de gestión y a la experiencia en compañías globales, no a una sucesión familiar, algo todavía poco frecuente en la industria.
Además, desde su rol como vicepresidenta del Clúster Automotriz y de Movilidad Sostenible de Córdoba (CLAUTO), impulsa iniciativas para fortalecer la cadena de valor industrial provincial.

Nuevos desafíos: movilidad eléctrica y expansión regional
De cara al futuro, Proma Argentina apunta a profundizar su integración tecnológica y prepararse para los cambios que atraviesa la movilidad mundial. La transición hacia vehículos eléctricos e híbridos plantea nuevos desafíos para los proveedores autopartistas, que deberán adaptar procesos y capacidades.
La compañía también busca ampliar vínculos con proveedores locales e instituciones académicas como la UTN y la UNC para fortalecer el ecosistema industrial cordobés.
Después de una década de crecimiento, la filial argentina del grupo italiano busca consolidar una posición estratégica dentro de la industria automotriz: una empresa metalmecánica tradicional que logró incorporar sustentabilidad, digitalización y cultura innovadora como pilares de competitividad.
“Queremos demostrar que una industria considerada tradicional puede transformarse, incorporar nuevas formas de gestión y seguir siendo protagonista del futuro productivo”, concluye Brasca.
Datos
- Colonia Impira 3555
- Córdoba
- MilagrosIsaia.Brasca@promagroup.com
- www.promagroup.com
- www.promaargentina.com.ar
- Instagram: @promaarg
- LinkedIn: linkedin.com/company/promaarg
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