De la aceleración al ajuste: el paso de una economía «con anabólicos» a una «sedada»
El informe de Focus Market revela cómo la economía pasó de un crecimiento artificial impulsado por estímulos a una fase de desaceleración. Con el retiro de los "anabólicos" económicos, la caída del consumo masivo y la inversión marca el inicio de un ajuste necesario, aunque doloroso, para estabilizar el sistema.

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La economía argentina ha atravesado una transformación drástica en el último año, según un informe de la consultora Focus Market, dirigido por Damián Di Pace. En su análisis, Di Pace utiliza la metáfora de los «anabólicos» y los «somníferos» para describir cómo la economía pasó de un modelo de crecimiento impulsado artificialmente por estímulos a una fase de enfriamiento, con fuertes impactos en el consumo y la inversión.
La economía bajo anabólicos: 2023, un año de estímulos artificiales
En los últimos meses de 2023, la economía argentina mostraba signos de crecimiento acelerado, impulsada principalmente por políticas expansivas. Di Pace se refiere a este período como una «economía con anabólicos», donde las decisiones de política económica, como la emisión monetaria, los subsidios, el crédito fácil y el endeudamiento local e internacional, generaron un impulso artificial en la demanda agregada. Estos «anabólicos» funcionaron como esteroides que, si bien generaron crecimiento, también provocaron adicción económica.
«Venimos de una economía sostenida a lo largo del tiempo con dosis crecientes de estímulos», explicó Di Pace. «Es como cuando un atleta usa esteroides anabólicos para mejorar su rendimiento; al retirarlos, el cuerpo sufre una abstinencia dolorosa». En el caso argentino, el exceso de estímulos financieros creó una demanda artificial que, al ser retirada, dejó secuelas profundas en la economía.
Durante el cuarto trimestre de 2023, este modelo económico impulsó el consumo público hasta los $99.789 millones, mientras que la inversión alcanzó los $139.180 millones. Este fuerte dinamismo también se reflejó en el crecimiento del consumo en autoservicios mayoristas, centros de compras y supermercados, que experimentaron aumentos significativos. El consumo en autoservicios mayoristas, por ejemplo, alcanzó los $5.179 millones, mientras que en los centros de compras y supermercados las ventas ascendieron a $7.882 millones y $26.779 millones, respectivamente.

El giro hacia los «somníferos»: 2024, un año de desaceleración
Sin embargo, a medida que el país entró en 2024, la economía comenzó a mostrar señales de agotamiento. Según Di Pace, la retirada gradual de los «anabólicos» —es decir, la reducción de los estímulos expansivos— condujo a lo que él describe como una «economía sedada», donde los motores del crecimiento se ralentizaron. Los «somníferos», en este caso, se manifestaron en la contracción de políticas monetarias y fiscales expansivas, lo que frenó la demanda y desaceleró la actividad económica.
En el segundo trimestre de 2024, el consumo público se redujo a $96.670 millones, una disminución del 3,1% en comparación con el último trimestre del año anterior. La inversión, por su parte, sufrió una contracción aún más pronunciada, cayendo un 19,3% y situándose en $112.373 millones. Estos datos son reveladores del profundo cambio en las dinámicas de la economía, que pasó de un ciclo de expansión a un proceso de enfriamiento.

Impacto en el consumo masivo: precios y demanda en caída
Una de las manifestaciones más claras de esta desaceleración económica se observa en el consumo masivo. Según un estudio de Scentia citado por Focus Market, en septiembre de 2024 el consumo masivo experimentó una caída del 22,3%. Este fenómeno no solo responde a la disminución del poder adquisitivo de la población, sino también a la corrección de precios relativos en un contexto de inflación controlada.
Entre los productos cuyos precios crecieron por debajo de la inflación general del 209% en el período de septiembre de 2023 a septiembre de 2024, se destacan algunos alimentos básicos. Por ejemplo, el precio del pan francés tipo flauta aumentó un 198%, mientras que productos como el asado y la carne picada común crecieron 146% y 150%, respectivamente. En contraste, otros productos como el azúcar solo subieron un 27% y las naranjas un 81%, lo que sugiere una disparidad en la evolución de precios.

Este ajuste en los precios, combinado con una menor capacidad de compra, afectó también a sectores como los autoservicios mayoristas, centros de compras y supermercados. En julio de 2024, las ventas en autoservicios mayoristas se desplomaron a $3.763 millones, mientras que las ventas en centros de compras cayeron a $7.643 millones y en supermercados a $22.313 millones. Estos descensos representan una caída generalizada en el consumo, reflejando una contracción significativa en la actividad del comercio minorista y mayorista.
Los efectos de los somníferos en la economía: una desaceleración necesaria
Para Di Pace, la transición hacia una «economía sedada» es inevitable, aunque dolorosa. «Los sedantes, como en el cuerpo humano, ralentizan el sistema nervioso central», explica. En términos económicos, esto significa la reducción de la emisión monetaria, la contención del asistencialismo y el ajuste de la deuda. Estos «somníferos» buscan corregir los excesos previos, pero también traen consigo un proceso de desaceleración que puede derivar en una depresión económica y social si no se maneja adecuadamente.
El informe resalta que, en octubre de 2023, la economía se encontraba en un estado de «euforia», con los argentinos adelantando compras de bienes durables para desprenderse de los pesos ante la expectativa de una devaluación. Sin embargo, esa misma dinámica, impulsada por el temor a la pérdida de poder adquisitivo, ha dado paso a una etapa de ajuste y menor dinamismo en 2024.
Recuperación lenta y dolorosa
Finalmente, Di Pace advierte que la economía argentina está en un proceso de «internación», donde el tratamiento para salir de esta crisis será largo y requiere de una recuperación gradual. «El cuerpo económico no se recupera rápidamente de una adicción a los estímulos artificiales», sostiene el economista. «Es necesario un tratamiento lento pero constante que permita restablecer el crecimiento de manera genuina y sostenible, sin recurrir a las dosis de ‘anabólicos’ que nos llevaron a esta situación».
El informe de Focus Market subraya que, si bien los ajustes actuales pueden parecer dolorosos, son necesarios para evitar recaídas y construir una base económica más estable y transparente. La clave, según Di Pace, es entender que la economía no puede apresurar su recuperación sin tratar las causas subyacentes de su malestar.
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