Estancia El Rosario acelera su expansión: quiere duplicar ventas y llegar a todo el país
La histórica fábrica de alfajores y dulces, liderada por Alan Horwitz, proyecta crecer fuerte en el AMBA y el interior, sumar nuevos productos y potenciar su experiencia turística en La Cumbre.

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Con más de un siglo de historia, Estancia El Rosario no es solo una marca de alfajores y dulces artesanales. Desde hace unos años, el desafío de cuidar ese legado recayó sobre Alan Horwitz, quien asumió la presidencia con un objetivo claro: ser el custodio de una marca histórica sin resignar crecimiento ni innovación.
«Siempre lo digo: nosotros somos los custodios de la marca y lo que tenemos que hacer es cuidarla», afirma Horwitz, con una mezcla de convicción y respeto. Con raíces personales en La Cumbre y una carrera internacional en el mundo corporativo, Horwitz volvió a su lugar en el mundo para liderar un proceso de transformación que combina respeto por la tradición con una visión de futuro.
Uno de los grandes desafíos que enfrentó al asumir el liderazgo fue adaptar el modelo productivo sin perder la esencia artesanal. «Hoy hacemos parte de los procesos en ciertos lugares por el simple hecho de que en La Cumbre no tenés una matriz energética que te permita», explica, haciendo referencia a la falta de gas natural y la inestabilidad eléctrica. Para sortear estas limitaciones, Estancia El Rosario implementó un sistema de producción híbrido: parte de los procesos se externalizan, pero el armado, estuchado y distribución se siguen haciendo desde La Cumbre. «Eso nos da un balance muy bueno, nos da competitividad«, sostiene.

Más que alfajores: una experiencia
Pero la renovación no fue solo operativa. En los últimos años, Estancia El Rosario se convirtió en un ecosistema de experiencias turísticas. En 2024, más de 92.000 personas visitaron el predio, que hoy incluye seis unidades de negocios: la fábrica de alfajores, el restaurante Vira, la cafetería y cervecería El Búho, el parque de aventuras Aventura del Rosario (antes Peñón del Águila), y una destilería artesanal de gin y vermut. «La idea es que la gente venga y pase un lindo rato», resume Horwitz.
Proyección y expansión
Lejos de conformarse, Horwitz impulsa un ambicioso plan de crecimiento: duplicar la producción mensual de alfajores —hoy en 150.000 unidades— y alcanzar las 250.000 o 300.000 antes de fin de año. Además, la marca avanza en una hoja de ruta a cinco años que incluye expansión geográfica (AMBA, Rosario, el noreste argentino) y diversificación de productos. «Ya estamos bastante avanzados en uno de los proyectos», adelanta sobre nuevas líneas pensadas para consumidores veganos, celíacos y orgánicos.
En este esquema, el alfajor de fruta sigue siendo el emblema. «Es nuestro diferenciador desde los comienzos. Ya te separa. No es ni mejor ni peor, pero ya tenés un nichito», explica.

Identidad, equipo y pertenencia
Horwitz no solo lidera una empresa, también representa una historia. Criado en La Cumbre, se define como «cumbrense» y valora profundamente el vínculo entre la marca, su gente y la comunidad local. «Todos los que trabajan con nosotros tienen una historia directa importante. Siempre alguien tiene una historia para contar», relata.
Esa conexión es clave para entender el crecimiento actual de la marca, que renació luego de un período difícil. Con inversiones que generaron capacidad ociosa, hoy el potencial está intacto: «Podemos crecer varias veces».
Navegar en Argentina: táctica y resiliencia
Horwitz también reflexiona sobre el entorno empresarial argentino. Tras haber trabajado en Londres y Estados Unidos, compara: «Yo pensé que tenía un trabajo estresante hasta que me volví a la Argentina. Acá te levantás a la mañana y sos el Dibu Martínez atajando penales todos los días». Esa lógica de urgencia permanente —»táctico, táctico»— dificulta el diseño de estrategias a largo plazo. Pero también forja un tipo particular de liderazgo y resiliencia.
«Menos del 10% del mercado de capitales va a las pymes», lamenta, al tiempo que valora las herramientas disponibles desde la Secretaría PyME y el Ministerio de Producción de Córdoba, aunque sin desconocer la burocracia.
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