Inversión en caída libre en 2024, pero con perspectivas de rebote en 2025
La inversión en Argentina sufrió una fuerte caída del 13,7% anual en 2024, alcanzando su nivel más bajo desde la pandemia de 2020. La devaluación, la inflación y el retroceso del consumo profundizaron la recesión iniciada el año previo.

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La inversión en Argentina cerró el 2024 con una caída del 13,7% anual, alcanzando el nivel más bajo desde la pandemia de 2020, según un informe de la consultora Orlando J. Ferreres (OJF). El impacto de la devaluación, la inflación y la caída del consumo profundizaron la recesión iniciada el año previo, afectando de manera significativa este indicador clave para la economía.
Según el informe, la inversión medida en dólares alcanzó los US$ 79.670 millones en 2024, una baja considerable respecto a los US$ 103.621 millones registrados en 2023. «El fuerte ajuste del gobierno tuvo como principal objetivo frenar la inflación, frente en el que está teniendo buenos resultados. Sin embargo, esta política generó una brusca caída de la actividad y de los salarios durante los primeros meses de 2024, lo que derivó en una baja de la inversión», explicó Rosendo Plana, analista de OJF.
El informe destaca que la estimación se basa en indicadores como las ventas de maquinaria agrícola, la comercialización de vehículos pesados, los despachos de materiales para la construcción y las importaciones de bienes de capital, entre otros. Dentro de estos rubros, la inversión en construcción registró una caída del 21,6% interanual, mientras que el sector de maquinaria y equipos retrocedió un 6,1%, afectado por la brusca caída de las importaciones tras la devaluación.
A pesar de este contexto, en diciembre de 2024 se observó una expansión del 19,9% interanual en la inversión, principalmente debido a la baja base de comparación dejada por las importaciones de bienes de capital en el mismo mes del año anterior.
De cara a 2025, desde la consultora proyectan un crecimiento del 10% en la inversión, impulsado por una mayor estabilidad macroeconómica, la mejora en los salarios y un repunte de la actividad. En particular, se espera una recuperación en la importación de maquinaria, aunque advierten que el tipo de cambio atrasado podría seguir siendo un obstáculo para la construcción. Además, subrayan que una reducción en el riesgo país será clave para atraer nuevas inversiones al país.
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