Qué pasó con los salarios: luces y sombras del primer año de Milei
A un año del inicio de su gestión, el gobierno de Javier Milei muestra un balance desigual en materia de ingresos. Mientras algunos sectores lograron recomponer su poder adquisitivo, otros aún no recuperan los niveles previos. Un informe de la Fundación Mediterránea analiza los desafíos que se avecinan en 2025.

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La administración de Javier Milei asumió en un contexto de extrema fragilidad social, con más del 50% de la población bajo la línea de pobreza. Este escenario, marcado por años de alta inflación y un mercado laboral debilitado, definió el tono de las políticas económicas del gobierno: estabilización macroeconómica, austeridad fiscal y flexibilización del mercado. Aunque estas medidas apuntaron a controlar la inflación y reducir el déficit fiscal, los impactos sobre los ingresos y salarios han sido desiguales, según un análisis reciente de la Fundación Mediterránea.
Un balance desigual
Durante el primer año de gestión, la evolución de los ingresos reales mostró contrastes. Algunos sectores lograron avances: la Asignación Universal por Hijo (AUH) aumentó un 100%, mientras que la jubilación media creció un 3%. En el sector privado formal, los trabajadores registrados lograron mantener su poder adquisitivo, aunque con fluctuaciones a lo largo del año.
En contraste, otros sectores experimentaron caídas significativas. El programa Volver al Trabajo (ex Potenciar Trabajo) sufrió una pérdida real del 60%, mientras que la Tarjeta Alimentar redujo su poder de compra en un 11%. Además, la falta de acuerdos en negociaciones clave, como el Consejo del Salario Mínimo y la Paritaria Nacional Docente, provocó una actualización salarial insuficiente frente a la inflación, afectando a sectores dependientes del Estado. En este marco, el haber mínimo, aun con bonos, perdió un 3% de poder adquisitivo real debido a la reducción del gasto público.
Fluctuaciones y tendencias
El análisis de la Fundación Mediterránea destaca que no es suficiente evaluar solo la variación interanual de los ingresos, sino que es necesario considerar las dinámicas dentro del año.
Tras la devaluación de más del 50% al inicio de la gestión, el deterioro de los ingresos fue generalizado. Sin embargo, a partir de enero de 2024, la duplicación de la AUH y la Tarjeta Alimentar impulsó una rápida recuperación de estos programas, aunque en el caso de la Tarjeta Alimentar, la mejora no se sostuvo en el tiempo.
Otros ingresos comenzaron a mostrar signos de recuperación en los meses posteriores, favorecidos por la desaceleración inflacionaria y el nuevo esquema de movilidad jubilatoria, que ajusta los haberes según el IPC con un rezago de dos meses. Esto permitió que las jubilaciones superiores al mínimo comenzaran a recuperarse en términos reales a partir de marzo de 2024, mientras que los haberes mínimos tardaron más en recomponerse debido al congelamiento del bono y aún permanecen por debajo de los niveles iniciales.

En el ámbito salarial, los docentes fueron los más afectados, alcanzando su peor nivel en febrero y sin lograr una recuperación significativa hacia noviembre. Este deterioro no solo afectó al nivel nacional, sino también a las provincias, donde las remuneraciones del personal docente se vieron ajustadas. En general, los salarios del sector público tuvieron una recuperación más lenta que los del sector privado, sin alcanzar sus valores previos.
El salario informal, según los últimos registros, cayó un 13% en términos de poder adquisitivo respecto de fines de 2023. Aunque se especula con una leve mejora en el último trimestre del año, esto deberá confirmarse con nuevos datos.
Desafíos para 2025
De cara al próximo año, el gobierno enfrenta el reto de armonizar las políticas fiscales, sociales y laborales para garantizar la sostenibilidad de los ingresos y reducir las desigualdades estructurales. La Fundación Mediterránea señala que las reformas laboral y previsional serán ejes centrales de la agenda económica en 2025.
La reforma laboral debería buscar la flexibilización del mercado de trabajo, fomentando la formalización del empleo y reduciendo la dualidad entre trabajadores registrados e informales, sin comprometer derechos ni competitividad. Por otro lado, la reforma previsional deberá ser sostenible y equitativa, adaptándose a las nuevas realidades demográficas y económicas sin afectar a los sectores más vulnerables.
Ambas reformas, advierte el informe, deben ir acompañadas de políticas que incentiven la creación de empleo formal, promuevan la inclusión social y refuercen la estabilidad económica a largo plazo. En este contexto, el gobierno de Milei tiene por delante el desafío de consolidar los primeros signos de recuperación y garantizar una mejora sostenida en los ingresos de la población.
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