Salarios: recuperación parcial en medio de la inflación y pérdida de poder adquisitivo
A pesar de que los salarios comienzan a ganarle a la inflación en algunos rubros, los argentinos enfrentan una pérdida de capacidad de compra en bienes y servicios esenciales. Un informe de Focus Market revela las dificultades del salario en pesos y dólares, y su impacto en el consumo masivo.

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Un informe reciente de la consultora Focus Market arroja luz sobre la evolución del salario en Argentina, tanto en pesos como en dólares, y examina por qué, a pesar de algunos avances, los trabajadores argentinos aún enfrentan serias dificultades para mejorar su calidad de vida. La combinación de una inflación descontrolada y aumentos en los precios regulados ha erosionado el poder adquisitivo, generando un impacto profundo en la economía de las familias.
Según Damián Di Pace, director de Focus Market, si bien se proyecta que a partir de octubre de 2024 los salarios podrán adquirir más bienes debido a la desaceleración de la inflación en rubros básicos como alimentos, bebidas, indumentaria y calzado, el panorama para los servicios será diferente. «El salario podrá comprar menos servicios, debido a la corrección de precios relativos en tarifas de energía eléctrica, gas, agua, transporte público, y también por los aumentos en los servicios vinculados a salud, educación y comunicaciones», señala Di Pace.
El salario en 2024: evolución y lucha contra la inflación
De acuerdo con los últimos datos del INDEC, en julio de 2024, el salario promedio registrado creció un 7,5% en términos mensuales. En comparación interanual, el aumento fue del 206,2%, mientras que en el acumulado del año llegó al 98,1%. Este crecimiento sugiere que el salario está comenzando a ganarle a la inflación mensual, pero sigue por debajo cuando se analiza en términos interanuales y acumulados.
El análisis histórico revela un escenario dramático. En junio de 2015, el salario promedio era de $20.157, mientras que en junio de 2024 alcanzó los $1.612.788. A simple vista, esto parecería indicar una evolución positiva, con un crecimiento del 8000% en pesos. Sin embargo, la realidad es que la inflación acumulada en ese período fue de 10.927%, lo que deja en claro que el poder adquisitivo de los argentinos ha sido destruido por la inflación, la cual ha sido letal para los salarios.

El caso de los trabajadores con ingresos no registrados es aún más crítico. Según el INDEC, en junio de 2024 el ingreso individual medio fue de $422.981, es decir, 281% menor que el salario promedio registrado. Esto evidencia una profunda desigualdad en el mercado laboral argentino, donde millones de personas no tienen acceso a un salario constante, lo que las deja aún más expuestas a la erosión del poder adquisitivo.
Salario en dólares: un análisis comparativo
Medir el salario en términos de dólares ofrece una perspectiva más clara del poder de compra y de cómo este ha evolucionado en los últimos años. En junio de 2015, el salario promedio en dólares era de US$2.215, cifra que disminuyó significativamente en los años posteriores. A pesar de un leve repunte en junio de 2017, donde alcanzó los US$2.027, la tendencia general ha sido de una caída sostenida. En junio de 2021, el salario llegó a un mínimo de US$777, antes de mostrar una recuperación gradual que lo llevó a US$1.196 en junio de 2024.
A pesar de esta mejora en dólares, el tipo de cambio oficial ha mostrado una evolución limitada en lo que va de 2024, con un incremento del 20% en contraste con una inflación del 79,8% en el mismo período. Mientras tanto, el tipo de cambio paralelo en octubre de 2024 se sitúa apenas 1,5% por debajo de su valor en enero del mismo año. Esto sugiere que, aunque los salarios en dólares han mejorado, su capacidad para superar los efectos de la inflación sigue siendo limitada.
Poder adquisitivo en términos de canastas básicas alimentarias
Uno de los indicadores clave para medir la capacidad de compra del salario es la cantidad de canastas básicas alimentarias que se pueden adquirir con la remuneración promedio. En junio de 2016, un salario de $20.157 permitía comprar 16,3 canastas. Aunque en junio de 2017 se registró un leve repunte, con $26.326 se podían adquirir 17,5 canastas, la tendencia desde entonces ha sido a la baja. Para junio de 2024, con un salario de $1.612.788, solo se podían adquirir 12,7 canastas. Esto refleja una clara disminución en el poder adquisitivo, ya que, a pesar del aumento nominal del salario, la capacidad para comprar alimentos y bebidas ha caído considerablemente.

Impacto en el consumo masivo y la corrección de precios regulados
El informe también destaca que, en los meses posteriores a junio de 2024, el salario promedio ha comenzado a ganarle a la inflación en términos de alimentos y bebidas, pero los ajustes en los precios regulados de servicios básicos han dejado menos margen para el consumo de otros bienes. Esto se traduce en caídas interanuales en el consumo masivo, una tendencia que persiste a pesar de la leve recuperación en algunas áreas.
Al analizar la adquisición de canastas básicas totales (que incluyen bienes y servicios), se observa una tendencia similar, aunque menos pronunciada. En junio de 2016, un salario de $20.157 permitía adquirir 6,7 canastas. El máximo se alcanzó en junio de 2017, con 7,1 canastas, pero la tendencia desde entonces ha sido de un descenso sostenido. Para junio de 2024, con una remuneración de $1.612.788, solo se podían adquirir 5,7 canastas básicas totales, lo que indica una pérdida de capacidad de compra en servicios esenciales.

Un futuro incierto para los salarios
A pesar de que el salario promedio ha comenzado a superar la inflación mensual y ha mostrado cierta recuperación en dólares, el panorama general sigue siendo preocupante. La corrección de precios en los servicios regulados y el impacto acumulado de la inflación de los últimos años han dejado a los trabajadores argentinos en una situación vulnerable. La capacidad de compra se ha reducido drásticamente, y aunque se proyecta una desaceleración en algunos rubros, el consumo masivo sigue mostrando caídas.
«Argentina ha intentado controlar la inflación y la informalidad, pero el resultado ha sido más pobreza, más deuda y una pérdida constante de poder adquisitivo», concluyó Damián Di Pace, resumiendo un problema que afecta a todos los niveles de la economía.
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