Transición económica argentina: desafíos y oportunidades hacia un modelo más competitivo
El economista Jorge Vasconcelos analiza los retos que enfrenta el país tras dejar atrás un modelo basado en gasto público e inflación. Con disparidades regionales y el desafío del bimonetarismo, la economía busca estabilidad y nuevos motores de crecimiento.

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El investigador jefe de IERAL de la Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, advierte que Argentina enfrenta un 2024 marcado por una transición económica compleja. En su análisis, describe cómo la economía está dejando atrás un modelo basado en el gasto público y el proteccionismo, mientras busca estabilizarse y establecer un esquema sostenible para el futuro.
El impuesto inflacionario y sus consecuencias
Según Vasconcelos, el llamado “impuesto inflacionario” no solo ha sido una herramienta de financiamiento fiscal no legislada, sino que también actúa como una “marea alta” que oculta problemas estructurales de la economía. Con la inflación controlada, emergen desafíos tanto en la oferta como en la demanda:
- Por el lado de la oferta: es urgente mejorar la productividad y reducir el «costo argentino», en un contexto que exige una economía más competitiva y abierta al comercio internacional.
- Por el lado de la demanda: una vez lograda cierta estabilidad, la atención se desplaza hacia la calidad de los servicios públicos, la eficacia de las regulaciones y la competencia en los mercados.
El desafío del bimonetarismo
Para Vasconcelos, Argentina debe profundizar la operatoria del sistema financiero en pesos y dólares, evitando repetir errores del pasado como los descalces de monedas de la convertibilidad. Esto implica:
- Fortalecer el crédito en dólares para sectores exportadores.
- Promover un mercado de capitales robusto en ambas monedas.
- Evitar políticas que distorsionen la economía, como el actual «blend» en la liquidación de exportaciones.
El economista señala que la política de astringencia monetaria actual podría estar promoviendo una “dolarización endógena” en una economía donde los sectores exportadores apenas representan el 27,6% del PIB.
Provincias y disparidades en la recuperación
El análisis también muestra una recuperación económica desigual entre provincias:
- Más recuperadas: Neuquén, Río Negro y Chubut.
- Rezagadas: Formosa, La Rioja y Catamarca, con caídas adicionales en el poder adquisitivo.
- Intermedias: Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, impulsadas por sus industrias y actividades agropecuarias.
Proyecciones hacia 2025
El 2024 finalizará con una contracción del PIB del 3%, pero para 2025 se proyecta un crecimiento del 4,7%, impulsado por mayor liquidez en dólares gracias al blanqueo, créditos en argendólares y el auge de Obligaciones Negociables. Sin embargo, persisten restricciones como el cepo cambiario, cuyo levantamiento sigue postergado por el gobierno.
Vasconcelos destaca que, aunque se han logrado avances, el riesgo país (actualmente en 752 puntos) y los vencimientos de deuda en 2025 (equivalentes al 7% del PIB) limitan la capacidad de emitir deuda externa.
Hacia una nueva agenda económica
Con una transición apenas iniciada, la agenda económica debe incluir la definición de un esquema monetario y cambiario estable, una mayor competitividad y el desarrollo de nuevos motores de crecimiento. Aunque el consumo y sectores como hidrocarburos y minería muestran signos positivos, no serán suficientes para sostener el crecimiento de un país con 46 millones de habitantes.
El análisis de Vasconcelos concluye que el desafío no solo radica en estabilizar la economía, sino en construir un modelo productivo y competitivo que supere las inercias del pasado.
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