2022, el año impar
Se dice habitualmente que los años de elecciones, que en Argentina son los impares, tanto para Legislativas como en cargos ejecutivos, son los más turbulentos. Por los armados, la…

Publicidad

Se dice habitualmente que los años de elecciones, que en Argentina son los impares, tanto para Legislativas como en cargos ejecutivos, son los más turbulentos. Por los armados, la designación de los candidatos, los cruces de campaña, las chicanas y el material que va dejando en cada año electoral lo que concierne esa carrera a las urnas.
Justamente, por todos estos ingredientes, el 2022 del cual transcurrió apenas un mes tiende a vivirse como si tuviésemos elecciones en un par de meses. En consecuencia, éste se vivirá como si fuera un año impar, y es por eso que el que empezamos a transitar tendrá condimentos propios de la previa a una contienda electoral.
Larreta estrenó GPS interior.
Una muestra de esto fue la recorrida, probándose el traje de candidato en 2023, que hizo el fin de semana el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. El ‘pelado’ aprovechó que Patricia Bullrich se instaló en la Costa, que Mauricio Macri sigue en modo home office en el sur y decidió hacer su primera escala en el interior del país arrancando por el distrito más antikirchnerista del país: la provincia de Córdoba.
Sí, el 2021 sirvió para confirmar que el territorio mediterráneo es más anti K que macrista, y mucho de eso ya tienen trabajado con meticulosidad en la nueva mesa chica de Larreta: la que lideran Diego Santilli y Jorge Macri, el primo del expresidente.
Ambos tuvieron reuniones con cordobeses en Buenos Aires en la previa al desembarco y anotaron un pedido expreso: popularidad, contacto con la gente y más cercanía con la dirigencia. Desprenderse de la celosa agenda de relojes cronometrados que en las visitas anteriores tenían los asesores del alcalde porteño.
El resultado de ese coctail fue el almuerzo con Carlos ‘Mona’ Jiménez, símbolo del cuarteto, pero de la música en los sectores más populares del país, la visita a Cosquín y la serie de reuniones que mantuvo con los dirigentes de Juntos por el Cambio. Sin relojes, con tiempo y dejando en claro dos cuestiones.
La primera, que va a pelear el año próximo y será el protagonista de la Paso que definirá al candidato en la alianza opositora; la segunda, que, por ahora -entiéndase bien eso-, no explora un acercamiento con el gobernador Juan Schiaretti para un acuerdo.
La respuesta amarilla a esa afirmación se produjo antes y durante la gira con la foto de unidad del PRO cordobés. Resta saber si esa unidad se extiende o las internas florecerán una vez que las fotos con Larreta queden lejos en el Instagram.
Schiaretti, entre el FMI y la Unicameral

El otro síntoma de ‘año impar’ lo dio el principio de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la reacción de la oposición. Al igual que del oficialismo y el hermetismo cristinista de las primeras horas que no le dejan festejar el gol al equipo de Alberto F.
Entre los gestos opositores, la postura de abstención que adelantaron de manera rápida los diputados de Schiaretti trajo ruidos que se contaron el domingo pasado en Perfil Córdoba.
El peronismo de Córdoba, aunque la respeta, mira de reojo la orden del gobernador. Están esperando cómo sigue la jugada para entender si esto esconde pedido (o reclamo) por fondos. Los que deben venir y los que se adeudan cuando se tensó la relación a partir de la segunda mitad del 2021.
Puertas adentro, la contención y la sucesión están en juego. Y en ese orden. Schiaretti presidirá el PJ provincial desde marzo y desde allí mostrará poder para contener legisladores e intendentes. Igual, lo importante está en el juego de equilibrios que se dará este año con motivo de la sucesión.
Para el entorno del intendente Martín Llaryora este año es fundamental para definir el futuro del titular del Palacio 6 de Julio. Y así lo entienden todos.
Bienvenidos al arranque del 2022, el año impar.
Publicidad
