Alarma en la clase media baja: casi la mitad de los hogares sufre «estrés económico»
Según la UCA, el fenómeno afecta a amplios sectores que no son considerados pobres por ingresos, pero enfrentan privaciones severas en salud, alimentación y trabajo.

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Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA advierte sobre el deterioro sostenido de la situación económica de los hogares urbanos en la última década, con un foco especial en la coyuntura reciente (2022-2024). Según el estudio, titulado «Estrés económico: cambios y continuidades en la evolución histórica (2010-2024) y período reciente (2022-2024)», la población argentina experimenta un empobrecimiento generalizado, donde se destaca la creciente vulnerabilidad de los estratos medios bajos.
Más allá de la línea de pobreza: la percepción de insuficiencia
El informe introduce el concepto de “estrés económico”, entendido como la percepción subjetiva de insuficiencia de ingresos para cubrir las necesidades básicas del hogar. Esta herramienta busca complementar las mediciones tradicionales de pobreza monetaria (basadas en la Canasta Básica), incorporando la experiencia cotidiana de los hogares.
La última medición revela que en 2024 el 47% de los hogares urbanos se encuentra en situación de estrés económico, una cifra que no solo refleja el deterioro de los sectores históricamente más postergados, sino también el avance de la vulnerabilidad hacia clases medias bajas que hasta hace poco tiempo se consideraban estables.
Los datos, en números
Mientras la indigencia se ubicó en torno al 8,8% de los hogares y la pobreza en el 36,6%, el estrés económico afectó a casi la mitad de las familias urbanas. La investigación muestra que incluso hogares que no se encuentran bajo la línea de pobreza pueden estar experimentando privaciones significativas, especialmente en salud, alimentación y empleo.
El informe destaca que los déficits en salud y en trabajo son los principales determinantes del estrés económico, por encima del ingreso monetario. En los modelos multivariados realizados por el equipo de la UCA, el déficit en salud explica más del 4 veces la probabilidad de experimentar estrés económico, mientras que el déficit laboral la duplica.

La coyuntura reciente: más hogares que empeoran
El seguimiento longitudinal realizado entre 2022 y 2024 muestra que muchos hogares que no se encontraban en situación de estrés ingresaron en ella en los últimos dos años. Esto se debe a la combinación de alta inflación, deterioro de los salarios reales, pérdida de acceso a servicios de calidad y creciente inestabilidad laboral.
A nivel socioeconómico, el estrés económico golpea con especial fuerza a los sectores muy bajos y bajos (con más del 70% de hogares afectados), pero también crece en el segmento medio bajo, que alcanza casi el 60% en 2024.
«El aumento de la insuficiencia autopercibida (de ingresos) entre hogares con 1 o más carencias es especialmente agudo a partir de 2015, reflejando vulnerabilidad estructural frente ashocks recientes», indicó el reporte del ODSA.
Este porcentaje asciende a alrededor del 71%-76% entre los hogares pobres hasta 2016, y a alrededor del 86% o 90% entre aquellos en situación de indigencia. Es decir, hay un mayor estrés económico a medida que aumenta la privación monetaria.
Una mirada multidimensional
Desde el ODSA subrayan la importancia de analizar la pobreza desde una perspectiva integral que combine dimensiones objetivas y perceptuales. Según el informe, “la experiencia de estrés económico permite identificar vulnerabilidades ocultas que no aparecen si solo se usan criterios monetarios”.
El coordinador general del estudio, Agustín Salvia, sostiene que “las brechas distributivas en Argentina se siguen ampliando y se acentúa la fragmentación social”, con un proceso de “polarización y descenso de los sectores medios”.
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