Cómo invierten los que se hacen ricos y por qué su riqueza crece más rápido que la del resto
Mientras la clase media concentra su dinero en inmuebles y ahorros estáticos, los sectores más altos apuestan a negocios y activos financieros. Un análisis de Matías Daghero sobre el cambio de mentalidad necesario para crecer.

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El siguiente gráfico condensa una verdad incómoda sobre la economía personal: no todos construyen riqueza de la misma manera. Mientras la clase media concentra su patrimonio en ladrillos, autos y ahorros inmóviles, los sectores de mayor patrimonio destinan la mayor parte de sus activos a empresas y al mercado financiero. La brecha no se explica solo por ingresos; se explica por decisiones.

Así lo plantea el asesor financiero Matías Daghero, quien asegura que la diferencia entre quienes logran crecer y quienes quedan estancados “no es una cuestión de suerte, sino de estrategia”.
Según Daghero, la trampa del “ladrillo seguro” sigue siendo el error más repetido en la región: invertir en lo que se usa, en lo que no da renta o en lo que inmoviliza el capital. En contraste, quienes integran el 1% priorizan liquidez, diversificación y participación en negocios globales. Su enfoque es claro: que el dinero trabaje, no que duerma en una escritura.
El mito del ladrillo seguro
Durante décadas, la lógica fue siempre la misma: “los ladrillos nunca bajan”. Pero Daghero asegura que esta idea, más que una estrategia financiera, es un ancla que impide crecer. Los inmuebles rinden poco —entre 3% y 4% anual en dólares, cuando rinden—, requieren mantenimiento constante, pagan impuestos y, sobre todo, inmovilizan el capital. “Tu dinero queda atrapado”, sintetiza.
La casa propia, agrega, tampoco es una inversión: “No pone dinero en tu bolsillo; te lo saca”. Sin liquidez, sin renta y sin capacidad de aprovechar oportunidades, la clase media se aferra a la sensación de seguridad de lo tangible mientras pierde décadas de crecimiento compuesto.

Lo que hace el 1%
Del otro lado del gráfico, la historia es completamente distinta. Las personas de alto patrimonio mantienen una porción mínima de su riqueza en inmuebles y concentran su capital en negocios y activos financieros. Allí está el verdadero motor del crecimiento: empresas globales que producen, venden y reinvierten sus ganancias todo el año.
El 1% apuesta a liquidez, diversificación y participación en empresas que lideran el mercado: Nvidia, Apple, Mercado Libre, Vista, Coca-Cola. Son activos que trabajan solos, multiplican ingresos y permiten aprovechar el interés compuesto. Es una filosofía: no buscan “sentirse seguros”, buscan crecer.
¿Cómo empezar a invertir como los que sí construyen riqueza?
Daghero propone tres movimientos concretos para quienes quieran salir de la trampa del ladrillo:
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Evitar el reflejo automático de “comprar tierra”. Evaluar el costo de oportunidad y preguntarse si ese capital no podría rendir más como activo financiero.
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Comprar negocios, no paredes. A través de acciones o Cedears se puede ser socio de las mejores compañías del mundo sin necesidad de grandes montos.
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Diversificar globalmente. No concentrar todo en una propiedad ni en un solo mercado. La diversificación es la regla básica de quienes construyen riqueza sostenible.
Para Daghero, la verdadera diferencia entre los niveles de riqueza no es el monto del patrimonio sino la filosofía detrás de cada decisión. Mientras el 99% busca seguridad física —paredes, escrituras, autos—, el 1% busca crecimiento productivo y libertad financiera.
La invitación es clara: si se quieren resultados distintos, hay que dejar de copiar la estrategia de la mayoría. “Empezá a construir tu columna de activos productivos —dice Daghero—. Hacé que tu dinero trabaje. No lo dejes inmóvil juntando polvo en un título de propiedad”.
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