Dólar, inflación e inversiones: los datos que explican la apreciación del peso
En los últimos 12 meses, el dólar subió 5,1%, mientras la inflación alcanzó el 36% y las acciones y bonos en pesos registraron fuertes ganancias. El contexto macro muestra señales de equilibrio.

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Julio fue el mes del dólar. El MEP subió 12,3% y encendió las alarmas en un mercado aún sensible a los movimientos abruptos. Sin embargo, según el analista Salvador Di Stefano, el repunte fue apenas un episodio aislado en un contexto macroeconómico que continúa mostrando signos de consolidación: inflación en retroceso, recaudación en alza, cumplimiento de metas con el FMI, y un Banco Central que avanza hacia el saneamiento de su balance.
¿Rebote o tendencia?
Desde que comenzó 2025, el dólar MEP subió apenas un 16,2% frente a una inflación acumulada de 16,8%. En los últimos 12 meses, el avance del dólar fue del 5,1%, contra una inflación del 36%. “Claramente, la suba del dólar estuvo limitada solo a julio”, destaca Di Stefano. A más largo plazo, el dólar ha sido un mal negocio: desde noviembre de 2023, el billete subió 58,3%, mientras que la inflación acumuló 219,3%.
Acciones y bonos ganan terreno
Las inversiones más rentables fueron las financieras: las acciones subieron 56,5% en los últimos 12 meses, el bono AL35 en pesos creció 68,2%, y un bono ajustado por inflación como el TZXD5 avanzó 52,2%. Todos estos rendimientos superaron tanto al dólar como al IPC, lo que muestra una revalorización del peso en términos reales.
Estabilidad financiera y récord en depósitos
A pesar del ruido generado por el desarme de las LEFI, el sistema financiero se mostró sólido. Los depósitos en dólares alcanzaron un récord de U$S 35.426 millones, y los préstamos en dólares al sector privado también marcaron un máximo histórico de U$S 17.072 millones. Además, los bancos recibieron líneas de financiamiento externo por U$S 1.734 millones.

En pesos, los depósitos del sector privado cayeron 4,3% en julio, principalmente por una baja del 10,8% en cuentas a la vista, aunque los plazos fijos crecieron 3,1%. Los préstamos al sector privado en moneda local aumentaron 3,9% en el mismo período.
Nuevas normas y efecto sobre el crédito
El Banco Central elevó los encajes al 40% para depósitos y al 30% para cauciones, lo que reducirá el volumen de crédito disponible. Junto con una suba de tasas, esta medida busca enfriar el mercado monetario. Actualmente, los plazos fijos pagan entre 36,3% y 39,9% anual, mientras que los préstamos personales alcanzan tasas del 65,8%.
Superávit fiscal y más reservas
La recaudación de julio creció 42,7% interanual, superando a la inflación estimada del 36%. Todos los tributos relevantes crecieron por encima del IPC: el IVA consumo subió 41,8%, el impuesto al cheque 47,7%, y los aportes a la seguridad social 51%. Con esto, se espera cerrar el mes con un nuevo superávit fiscal, sumando 19 meses consecutivos con cuentas públicas positivas.
En cuanto a las reservas, tras el cumplimiento de las metas con el FMI, el gobierno proyecta cerrar 2025 con reservas netas negativas por U$S 2.600 millones (hoy están entre -U$S 5.500 y -U$S 6.000 millones). Para 2026, el objetivo es tener U$S 8.000 millones en reservas positivas, y U$S 12.500 millones hacia diciembre de 2027.
Viento a favor para los mercados emergentes
La posible baja de tasas de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense en septiembre podría dar impulso a los mercados emergentes, entre ellos, el argentino. Esto podría fortalecer aún más el mercado de capitales local.
¿Riesgos a la vista?
Di Stefano advierte sobre algunos “cisnes negros”, como el veto presidencial al aumento jubilatorio, que fue ratificado en el Congreso. Si esta disputa institucional se complica, los mercados podrían reaccionar con volatilidad. Sin embargo, no lo ve como un factor disruptivo para la tendencia general. Además, anticipa que la baja de retenciones puede favorecer nuevas liquidaciones de exportadores, incrementando aún más las reservas.
“El dólar con superávit fiscal, ordenamiento del BCRA, sin emisión monetaria y acuerdo con el FMI es perdedor a futuro”, resume Di Stefano. Bajo estos fundamentos, sostiene que el peso se seguirá apreciando y la inflación continuará bajando. El desafío será mantener esta disciplina en el tiempo y sortear los ruidos políticos sin desvíos.
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