Dólares en camino: para Salvador Di Stéfano, Córdoba, será clave en el nuevo escenario financiero
El economista proyecta un ingreso masivo de dólares por emisiones de ON y exportaciones del agro. Córdoba y Santa Fe podrían colocar hasta U$S 1.000 millones en los próximos meses.

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En medio de un contexto recesivo a nivel global y con señales locales de reordenamiento económico, el escenario argentino muestra particularidades inéditas. El dólar se encuentra hoy en $1.135,5, muy por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.414 y acercándose a su piso, que ronda los $990. Esta baja, combinada con tasas de interés en pesos que superan con holgura la inflación esperada, está modificando la lógica de inversión y financiación en el país.
Según el analista Salvador Di Stéfano, el cambio de paradigma es evidente. “El sistema financiero argentino cambió radicalmente durante la actual administración”, señala. El nuevo modelo, basado en superávit fiscal, la no emisión de pesos y un Banco Central en proceso de saneamiento, desalienta al Estado como tomador de crédito y obliga a los bancos a buscar rentabilidad en el sector privado.
Tasa de interés: reina del mercado
La tasa de política monetaria del 29% anual ya no es una referencia válida. Hoy, los rendimientos se fijan en el libre juego entre oferta y demanda. Los plazos fijos ofrecen entre 32,5% y 34,5% anual, mientras que las tasas activas, es decir, las que pagan los créditos, alcanzan el 50% nominal, lo que equivale a más del 60% efectiva anual. Esto hace que muchos negocios con baja rotación de stock o márgenes ajustados queden directamente fuera de juego.
“La escasez de pesos mantiene la tasa alta. Para que baje, se necesita que el dólar toque el piso de $990 y que el BCRA inyecte liquidez comprando dólares”, advierte Di Stéfano. Mientras tanto, los altos intereses están empujando al sistema hacia una economía “capital intensiva”, con menor margen para financiarse.

Tasas reales positivas: el atractivo de los pesos
Frente a una inflación proyectada del 15% anual —o del 20% si se toma un escenario más conservador—, los instrumentos en pesos ofrecen tasas reales positivas muy superiores a lo habitual. Por ejemplo:
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Un plazo fijo puede rendir 10,4% por encima de la inflación esperada.
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Las Lecap a 45 días rinden 30,65% anual, lo que implica un rendimiento real del 8,75%.
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La caución bursátil en pesos ofrece un 28% anual, unos 6,7 puntos por encima de la inflación proyectada.
Este escenario convierte a los pesos en una opción más rentable que los bonos en dólares, al menos en el corto plazo.
Oferta de dólares en el horizonte
Di Stéfano anticipa un aluvión de dólares en los próximos meses por la emisión de obligaciones negociables de empresas como Vista, Pluspetrol, Aconcagua Energía, Pampa Energía y Telecom, además de las provincias de Córdoba y Santa Fe, que podrían colocar hasta U$S 1.000 millones. A esto se sumará la entrada fuerte de divisas por la cosecha de soja, estimada en 50 millones de toneladas, con el grueso de la liquidación previsto entre abril y junio.
Acciones y elecciones: oportunidades a la vista
Con un mercado de bonos en dólares que pierde atractivo frente a los instrumentos en pesos, las acciones se perfilan como una oportunidad con gran recorrido por delante. Además, la meta electoral de octubre podría marcar un punto de inflexión clave: “Es una oportunidad para coronar grandes utilidades, tanto en pesos como en dólares. Con el riesgo país rumbo a los 550 puntos, allí comienza otro partido”, resume el analista.
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