Economía a dos velocidades: las Pymes siguen frenadas pese a la mejora macro
Mientras el agro y las finanzas impulsan el crecimiento, la industria PyME opera con baja capacidad instalada, poco crédito y sin señales de recuperación real.

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El último informe de Industriales Pymes Argentinas (IPA) presenta un escenario económico con luces y sombras. Aunque el gobierno celebra la baja de la inflación y el superávit fiscal, la realidad del aparato productivo PyME, especialmente en el sector manufacturero, revela un contexto mucho más complejo.
Según IPA, el crecimiento económico que muestran las estadísticas —un 5,6 % interanual en marzo y un alza de 8,5 % en la producción industrial de abril— se apoya sobre bases frágiles y poco inclusivas, donde el consumo, el empleo y la inversión productiva siguen estancados.
La macro mejora, pero no alcanza a todos
El informe resalta que la economía argentina logró salir técnicamente de la recesión durante el primer trimestre del año. Sin embargo, esta mejora se explica fundamentalmente por la performance de sectores como la intermediación financiera (+29,3 %), el petróleo y el agro, que tienen escasa capacidad de arrastre sobre el empleo y el entramado productivo nacional. En cambio, los sectores intensivos en trabajo como la industria manufacturera, la construcción y el comercio interno todavía muestran rezago.
Por ejemplo, el uso de la capacidad instalada (UCI) se mantuvo en apenas 56,6 % en abril, apenas 1,7 puntos porcentuales por encima del mismo mes de 2024, cuando el sector atravesaba su punto más crítico. La industria PyME, señala el informe, sigue operando por debajo de los niveles necesarios para iniciar una verdadera reactivación.

Empleo formal en retroceso: 75 mil puestos menos
Una de las mayores preocupaciones del IPA es el estancamiento del empleo. En marzo de 2025, se registró una pérdida de 74.811 puestos formales respecto al mismo mes del año anterior, con una caída interanual del 0,8 %. Los sectores más afectados fueron la administración pública (-31.792), la industria manufacturera (-18.172) y la construcción (-14.413). A esto se suma la reducción en la cantidad de empresas activas: hay 10.303 menos que hace un año, lo que refleja una contracción del tejido productivo.
El desempleo trepó al 7,9 % en el primer trimestre del año, con picos alarmantes del 9,7 % en el Gran Buenos Aires y del 9,2 % en Córdoba. Según el IPA, esto es consecuencia directa del ajuste fiscal, la caída de la inversión pública y la lenta recuperación del consumo.
Consumo: rebote técnico, pero sin fuerza estructural
En abril, las ventas en supermercados crecieron 8,9 % interanual y 0,5 % mensual, acumulando cuatro meses consecutivos de mejora. Pero el informe aclara que esta suba parte de una base de comparación muy baja: abril de 2024 había registrado una caída del 17,6 %. Por tanto, más que una recuperación sostenida, lo que se observa es un rebote estadístico.
El canal mayorista, por el contrario, cayó 2,9 % interanual y 3,2 % mensual, lo que indica una contracción del consumo masivo en comercios de cercanía. Las expectativas también son poco alentadoras: solo el 21,9 % de los gerentes de supermercados espera mejoras, mientras que el 78 % prevé estancamiento o deterioro.
Inflación: una desaceleración que no reactiva
Uno de los datos más positivos del informe es la inflación de mayo, que marcó un 1,5 %, la más baja en más de dos años. Este descenso se explica por la estabilidad cambiaria, la contracción monetaria y el freno en la demanda. Sin embargo, el IPA advierte que la inflación núcleo sigue en niveles elevados (2,2 %) y que la baja general aún no alcanza para reactivar el poder adquisitivo.

El IPC de bienes subió apenas 0,9 %, pero los servicios aumentaron 2,7 %, principalmente por la inercia de los precios regulados y los rubros de mano de obra intensiva. La inflación anual se ubicó en 43,5 %.
Tipo de cambio estable, pero con reservas prestadas
En materia cambiaria, el informe destaca una relativa estabilidad: el dólar mayorista se ubica en torno a $1.165 y el blue apenas por encima. Las reservas internacionales superaron los US$ 41.000 millones, aunque buena parte de ese incremento proviene de desembolsos del FMI y no de exportaciones genuinas.
El gobierno busca captar una porción de los US$ 200.000 millones que circulan fuera del sistema formal, pero sin señales claras de éxito hasta ahora. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) prevé un dólar oficial a $1.204 en julio y a $1.322 para fin de año.

Comercio exterior: se achica el superávit
El informe muestra una nueva alerta: en mayo, las exportaciones cayeron 7,4 % interanual, mientras que las importaciones crecieron 29,4 %, principalmente por el aumento en bienes de consumo, vehículos y piezas de capital. El superávit comercial se redujo a US$ 607 millones, frente a los US$ 2.655 millones de 2024.
En los primeros cinco meses del año, el superávit acumulado fue de apenas US$ 1.872 millones, una caída dramática respecto a los US$ 8.862 millones del mismo período del año pasado. El IPA advierte que, sin un salto exportador, el país depende del endeudamiento, Vaca Muerta y capitales especulativos para sostener la balanza de pagos.
Industria PyME: sin brotes verdes a la vista
La producción industrial general creció 8,5 % en abril, pero el informe remarca que ese dato se compara con una caída del 16,5 % en el mismo mes de 2024. Además, la muestra del INDEC está compuesta por 1.700 grandes empresas, dejando fuera a la mayoría de las PyMEs manufactureras, que operan por debajo de ese promedio.
Según los datos relevados por IPA, apenas el 30,4 % de los industriales espera mejoras en el corto plazo, mientras que casi el 70 % prevé estancamiento o empeoramiento. “La recuperación sigue sesgada y parcial”, sostiene el informe, “con una fuerte divergencia entre grandes empresas y pymes”.
El documento cierra con una advertencia: si bien los indicadores macroeconómicos mejoran, la recuperación no es homogénea ni suficiente. La inflación baja, el tipo de cambio se estabiliza y el superávit fiscal se sostiene, pero el consumo no despega, el empleo formal cae, las exportaciones se estancan y la industria PyME sigue en crisis.
“¿Se puede sostener una economía a dos velocidades?”, se pregunta el informe. La respuesta, al menos por ahora, parece ser sí. Pero con elecciones en el horizonte y una recuperación desigual, la sostenibilidad de este modelo está lejos de estar garantizada.
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