Luciano Crisafulli: “no puede haber cajas negras en el Estado, los ciudadanos tienen derecho a saber qué algoritmos se usan y para qué”
A través del CIIAR, Municipios de distintas provincias se unieron para implementar inteligencia artificial en áreas sensibles como movilidad, seguridad y atención ciudadana. Córdoba se posiciona como ejemplo de articulación público-privada.

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La inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa futurista: en Argentina empieza a convertirse en una herramienta concreta para mejorar la vida cotidiana de los vecinos. Esa es la apuesta de la Coalición de Ciudades por la IA en Argentina (CIIAR), un espacio que nació en noviembre de 2024 impulsado por diez intendentes de distintas provincias con un objetivo común: transformar el Estado con tecnología y datos, sin perder de vista la cercanía con la ciudadanía.
Córdoba, Rosario, Mendoza, Neuquén, Salta, Tucumán, Tres de Febrero, Escobar, Pilar y Catamarca conforman el grupo fundador, bajo la coordinación de la Red de Innovación Local (RIL). “El objetivo es claro: que los servicios públicos sean más eficientes, basados en datos y centrados en las personas”, señala Luciano Crisafulli, director de CIIAR, economista y especialista en innovación pública.
Una hoja de ruta con tres pilares
El trabajo de la Coalición se organiza en tres comités que marcan el rumbo. El primero es el de Experimentación, que conecta los problemas concretos de las ciudades con soluciones provistas por startups y empresas tecnológicas. El segundo pilar es el de Regulación, que promueve la aprobación de una ordenanza tipo de IA en los concejos deliberantes. La meta es que cada municipio cuente con un marco institucional que garantice transparencia, auditoría y reglas claras de uso.

Finalmente, el tercer pilar es el de Formación, orientado a sensibilizar y capacitar a funcionarios y equipos técnicos. Más de 600 agentes públicos ya participaron en webinars y workshops realizados en conjunto con organizaciones como AI League For Good.
Los primeros impactos visibles
La inteligencia artificial ya se está aplicando en áreas críticas que impactan directamente en el día a día de la ciudadanía. En atención al vecino y participación ciudadana, se despliegan asistentes conversacionales que responden consultas las 24 horas y clasifican reclamos en tiempo real. Esto no solo acelera la capacidad de respuesta de los municipios, sino que también permite diseñar políticas basadas en evidencia y no en intuiciones.
En el ámbito de la movilidad urbana, el análisis de datos de GPS en el transporte público está dando lugar a observatorios que optimizan recorridos y frecuencias. El objetivo es claro: mejorar la puntualidad de los colectivos, reducir los tiempos de viaje y favorecer una planificación urbana más eficiente.

Por último, en seguridad ciudadana, los tradicionales centros de monitoreo están siendo reemplazados por sistemas de cámaras inteligentes con IA, capaces de detectar patrones sospechosos y emitir alertas tempranas. De esta forma, se refuerza la prevención y se incrementa la capacidad de respuesta en los espacios públicos.
Córdoba, un ecosistema fértil para la IA
La capital cordobesa se destaca dentro de la Coalición. En los últimos años desarrolló una estrategia de modernización que la colocó entre las ciudades más innovadoras del país. Aquí, la adopción de IA se apoya en un ecosistema tecnológico robusto, con universidades, startups y cámaras empresarias activamente involucradas.
Ejemplos concretos son el sistema de atención al vecino, desarrollado junto a las firmas locales Wise CX y Evoltis, y el Observatorio de Movilidad Urbana, en alianza con la empresa Ualabee. “Gracias a estas vinculaciones público-privadas, Córdoba pudo dar un salto cualitativo en el uso de inteligencia artificial”, subraya Crisafulli.

Beneficios y dilemas éticos
La IA promete ahorrar tiempo, mejorar la toma de decisiones y brindar servicios más eficientes. Pero, según Crisafulli, el verdadero desafío no es técnico sino político y ético. “Debemos evitar que profundice desigualdades. Si se entrena con datos sesgados, puede excluir a los sectores más vulnerables”, advierte.
La privacidad es otro punto crítico: “No puede haber cajas negras en el Estado. Los ciudadanos tienen derecho a saber qué algoritmos se usan y para qué”. Por eso, CIIAR promueve auditorías externas, evaluaciones de impacto y mecanismos de transparencia que fortalezcan la confianza ciudadana.
Para Crisafulli, la IA será en el futuro “el copiloto de los gobiernos locales”: no reemplazará a los intendentes, pero les dará información en tiempo real y capacidad predictiva para actuar mejor y más rápido.
La Coalición ya se plantea ampliar la red a más municipios de Argentina e incluso a ciudades de Brasil, Uruguay y Chile. “Cuantos más gobiernos formen parte, más capacidades colectivas tendremos para aplicar inteligencia artificial de forma ética, responsable y participativa”, concluye. (RPS).
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