Marcelo Odebrecht cumplirá el resto de su condena en su millonaria mansión
(Agencias).- Gracias al acuerdo de delación premiada que fuera firmado por el juez Sérgio Moro con autorización de la Corte Suprema del Brasil, Marcelo Odebrecht, el ex presidente…
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(Agencias).- Gracias al acuerdo de delación premiada que fuera firmado por el juez Sérgio Moro con autorización de la Corte Suprema del Brasil, Marcelo Odebrecht, el ex presidente de la constructora que confesó ser el gran corruptor de la clase política brasileña y de otros 12 países en América Latina y África, dejará este martes la cárcel luego de cumplir dos años y medio de los diez que estipulaba la condena.
De este modo, el heredero de la mayor constructora latinoamericana dejará la cárcel de la Policía Federal en Curitiba, Estado de Paraná, (fronterizo con la provincia argentina de Misiones), y permanecerá hasta el año 2020 en arresto domiciliario en la ciudad de San Pablo, donde tiene su mansión de 3 mil metros cuadrados valuada en 9 millones de dólares.
En tanto, durante el pasado fin de semana, el patriarca de la empresa, Emilio Odebrecht, anunció que este año es el último en el que estará al frente del consejo de administración de la firma, para confirmar la nueva etapa de la empresa, que seguirá funcionando luego de pagar multas millonarias y de la delación en la que incurrieron 77 de sus principales ejecutivos.
Además de ser una empresa de construcción, Odebrecht S.A. también es uno de los mayores conglomerado de ingeniería, agricultura y producción petroquímica de América del Sur. Fue creada en 1944 en el estado de Bahia (nordeste) como una constructora civil, que se forjó al calor de la obra pública. Su último balance, de 2015, mostraba una facturación de 39.111 millones de dólares y un plantel de 128.426 empleados. Sin embargo, tuvo su punto de inflexión luego del arresto de Marcelo Odebrecht, de 49 años de edad y nieto del fundador del grupo.
Por lo pronto, la mayoría de las acusaciones en su contra están ligadas a su unidad de construcción, responsable por el 43,7 por ciento de los ingresos. Su portafolio incluye obras en el Parque Olímpico de Río de Janeiro; en el estadio Maracaná; en el puerto de Mariel, en Cuba; viviendas en Panamá; el aeropuerto Simón Bolívar, en Venezuela; el de Nacala, en Mozambique y la carretera Frand Parkway, de Texas, entre otras. A pesar de esto, bajo el mando de Marcelo, las actividades de corrupción se multiplicaron.
Entre otras cosas, los investigadores del caso Lava Jato descubrieron que Odebrecht sobornaba apolíticos para asegurarse millonarios contratos sobrefacturados en Petrobras y otras empresas estatales. Los políticos también recibían sobornos -a título personal o disfrazados de donaciones electorales- a cambio de leyes y regulaciones favorables a la compañía. Semejante movimiento de dinero por debajo de la mesa era meticulosamente registrado y gestionado por un departamento dentro de la empresa, dedicado exclusivamente a esa tarea.
Finalmente, tras resistir durante casi dos años a una lluvia de acusaciones, el grupo acordó revelar sus delitos para suavizar las condena y poder salvar la empresa. Así, 77 de sus ejecutivos y ex ejecutivos firmaron un acuerdo de delación premiada y relataron en detalle los engranajes de la corrupción. Gracias a esto, Marcelo pudo reducir de 19 a 10 sus años de condena.
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