Por qué votamos a Milei: la UNC analiza los motivos
¿Qué expresa el voto a Javier Milei? Rechazo a la clase política y a las figuras centrales de los principales partidos políticos y, sobre todo, la idea de que la política…

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¿Qué expresa el voto a Javier Milei? Rechazo a la clase política y a las figuras centrales de los principales partidos políticos y, sobre todo, la idea de que la política tradicional “no sirve para nada”. También la oposición al cobro de impuestos y al aporte de las grandes fortunas.
Así se desprende del análisis de dos encuestas nacionales que fueron respondidas por 3.296 y 7.130 personas respectivamente, y que recogen la opinión de los y las votantes de Milei sobre temas vinculados a la política. Las encuestas se implementaron en siete regiones del país, en el marco de un estudio realizado por un equipo de docentes e investigación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC, y otras instituciones.
Los sondeos indagan sobre las percepciones y actitudes de la ciudadanía argentina acerca de la vida política en general, profundizando en aspectos más específicos, como el nivel de intolerancia o bronca hacia la política, cuán útil es para la sociedad, o el grado de adhesión a la democracia. A partir de las respuestas obtenidas, se buscó caracterizar los rasgos generales de la subjetividad política de quienes votan o simpatizan con la expresión de la derecha más radical en el país.
Las conclusiones indican que las personas que apoyan al candidato liberal lo hacen por diferentes razones: “por disconformidad con el resto de los partidos”, porque están “hartas de la política y el Estado”, “para acabar con la casta política”, o porque “acuerdan con las ideas que defiende esa fuerza”.

“En general, muestran un importante rechazo hacia la política, pero no tienen posiciones antidemocráticas. Es decir, no hay una relación significativa entre ser simpatizante de Milei y apoyar o no a la democracia, es similar al resto de la sociedad: si apoyás a Milei no tenés una actitud particular sobre la democracia”, explica Valeria Brusco, politóloga, docente de la UNC e integrante de la Red Federal de Investigadores Electorales del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y la Red de Politólogas.
Aunque no son antidemocráticas, advierte que estas nuevas identidades políticas se asocian con espacios políticos extremistas -como La Libertad Avanza- que cuestionan aspectos logrados por el consenso democrático, incluso desde el interior del sistema político.
Este grupo de personas mantiene una actitud negativa hacia la política (“son todos y todas iguales”, 47%), y muestra poco interés e involucramiento en política (18%). Además piensa que “la política alguna vez sirvió pero ya no sirve para nada” (33%), y la considera una herramienta “inútil” en la actualidad.
También se evaluó la asociación entre las actitudes favorables al espacio libertario con la bronca hacia las figuras políticas centrales de los partidos mayoritarios del país. Así, entre quienes rechazan al mismo tiempo a Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, el 63% son libertarios y libertarias.
“Ser simpatizante de Milei está asociado con pensar que actualmente la política es inútil y no sirve para nada, y además con tener rabia e intolerancia hacia quienes dirigen los principales partidos políticos. En ese sentido, podemos decir que una gran mayoría de libertarios y libertarias son anti dirigentes de partidos mayoritarios, y muestran desencanto y desilusión hacia la actividad política en general”, asegura la politóloga.
De las encuestas también surge que quienes apoyan al candidato liberal están en contra del aporte de las grandes fortunas (80%) y consideran que el principal problema del país son los impuestos que se cobran al sector empresario (33%).
Además, piensan que los reclamos feministas son “excesivos” (expresa esa opinión el 60% de Libertarios/as), y rechazan el derecho al aborto legal (53%).
La actitud de rechazo también es mayor en este grupo de votantes hacia las personas que cuidan autos en la calle o “naranjitas”, y venden de manera informal en la vía pública, a quienes consideran “hay que sacarlas de calle”, o “meterlas presas”. En ambos casos, se registró una asociación estadísticamente significativa.
Más allá de estos resultados, Brusco destaca que los y las votantes libertarias tienen posiciones que no coinciden completamente con aspectos centrales del discurso y programa político de Milei.
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