Advierten que la calma económica es “prestada” y que el plan actual asfixia a las pymes
El asesor de inversores Nicolás Alfonso sostiene que el respiro cambiario se debe más a la expectativa de respaldo externo que a la solidez del programa local. Señala tasas de interés “insostenibles”, riesgos políticos y reformas pendientes que condicionan cualquier ingreso de capitales.

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La calma financiera que se observa en las últimas semanas no responde a un fortalecimiento del programa económico, sino a un alivio circunstancial, señala el asesor de inversores Nicolás Alfonso. En su análisis, sostiene que el plan oficial enfrenta tensiones crecientes: la utilización de reservas, tasas prohibitivas y falta de reformas estructurales alimentan una fragilidad que podría reactivarse en cualquier momento.
Según Alfonso, el uso de reservas para contener el dólar provocó una reacción adversa en los mercados. “Cuando el ministro dijo que iba a haber dólares para todos los que quisieran comprar, los tenedores de deuda pensaron: ‘¿Y con qué me vas a pagar la mía?’”. Esa incertidumbre derivó en una caída del 14 al 15% en los títulos soberanos, un salto del riesgo país y un giro hacia el tipo de cambio.
En su paso por el programa Punto y Aparte que se emite por la radio 90.7, el economista explicó que la calma posterior se asentó sobre la percepción de un eventual respaldo de Estados Unidos. “La idea que circuló fue: ‘Papi Estados Unidos, si hace falta, paga’. Eso calmó las aguas, pero es una tranquilidad con fecha de vencimiento”, sostuvo, advirtiendo que ese apoyo “es precario y tiene límites, incluso por tensiones políticas internas en Estados Unidos”.
Tasas que “rompen la microeconomía”
Alfonso remarcó que el corazón del programa económico presenta una contradicción difícil de sostener en el tiempo. “Secaron la plaza de pesos para que no se vayan al dólar, pero eso rompió la micro”, dijo. La combinación de mayores encajes bancarios y endeudamiento a tasas elevadas elevó el costo del crédito a niveles que “ninguna pyme puede absorber”.

Según ejemplificó, las tasas actuales del 70 al 80% contrastan con los márgenes de rentabilidad reales de los sectores productivos: “Un comercio gana 3 o 4%, una industria 6 u 8%, algunos servicios 12 o 14%. Con esas tasas, una empresa endeudada al 100% se funde mañana. Necesitaría décadas para pagar solo un año de intereses”.
El escenario, afirmó, reproduce tensiones similares a las del final del gobierno de Mauricio Macri, con una economía asfixiada y sin crédito productivo posible.
La “lluvia de dólares” y los desafíos estructurales
Respecto a las promesas oficiales de una “lluvia de dólares”, Alfonso fue tajante: “Eso no es automático ni mágico. Depende de reformas profundas que todavía no se hicieron”. Para que ingresen capitales genuinos, señaló tres condiciones indispensables:
- Incentivos a la exportación. “Hoy es más barato ir de compras a Chile o vacacionar en Brasil que consumir en Argentina. Estamos incentivando la salida de divisas, no su ingreso”.
- Reducción de impuestos y costos laborales. “Hay que bajar el costo argentino para ser competitivos. Si no, nadie va a invertir para producir acá”.
- Seguridad jurídica. “Es fundamental. La minería, los hidrocarburos o las inversiones a diez años no vienen si hay ‘despelotes’ en la política”.
Para Alfonso, las reformas estructurales requieren tiempo, previsibilidad y acuerdos políticos que hoy no están presentes.

Un escenario condicionado por la política
El analista advirtió que el futuro del plan depende en gran medida del resultado de las elecciones del 27 de octubre. “Si La Libertad Avanza no hace una buena elección, se complica aprobar las leyes que hacen falta para sostener este programa y atraer inversiones. El clima político es de guerra”.
En su visión, pese a las advertencias, no hay señales de cambios de rumbo. “No hay ningún atisbo de modificación del plan. Van a seguir remachando este camino, aunque las perspectivas sean negativas”.
El dilema macroeconómico, graficó, es el de la “sábana corta”:
- “Si usan reservas para calmar el dólar, se quedan sin fondos para pagar la deuda”.
- “Si acumulan reservas y no venden, el tipo de cambio se puede disparar”.
- “Si suben las tasas para absorber pesos, destruyen la economía real”.
Para Alfonso, el objetivo de largo plazo —una economía con crédito extendido y flujos estables— requiere estabilidad política y tiempo de implementación, “dos cosas que hoy escasean”. Aunque el presente muestre cierta calma, concluyó, “sin cambios de fondo el país sigue en un sendero con perspectivas negativas”.
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