Empleo: ¿Qué tiene que pasar para terminar con los planes?
Desde IDESA proyectan escenarios y requisitos para dejar atrás el esquema de planes sociales y avanzar hacia el empleo formal.

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El Ministerio de Desarrollo Social publicó un interesante informe sobre las personas
inscriptas en el Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (RENATEP).
Allí se muestran sus magnitudes, las características personales, las formas de
organización de las unidades productivas, la distribución territorial y las ramas de
actividad de las personas que se desempeñan en lo que se denomina la “economía
popular”.
El Registro visibiliza a individuos que reciben asistencia social a través de las organizaciones sociales. El grupo predominante son las personas que colaboran en
comedores y merenderos comunitarios. Otras categorías ocupacionales importantes
son las personas que desarrollan actividades de limpieza, agricultura, vendedores
ambulantes y construcción. Desde el punto de vista político muestra a la gente que los
piqueteros dicen representar. Desde el punto de vista social refleja parte de la
población en estado de vulnerabilidad que enfrenta serias dificultades para conseguir
empleos de calidad.
Dentro de la información que aporta el estudio, resalta un dato de partida muy
sugerente para el desafío de convertir los planes asistenciales en empleos de calidad.
Según esta fuente se observa que:
- El total de asalariados formales en empresas privadas en Argentina asciende a 5,9
millones de personas. - Los inscriptos en el RENATEP son 2,8 millones de personas.
- Esto significa que por cada 2 asalariados formales privados hay 1 inscripto en el
Registro de la “economía popular”.

Estos datos muestran que para que los inscriptos en el Registro tenga una oportunidad
laboral decente las empresas deberían aumentar en un 50% el empleo. Suponiendo
que la producción crece a razón del 3% anual (meta prevista en el Presupuesto 2022) y
que por cada 1% de crecimiento del producto, el empleo asalariado registrado crece 0,5% (lo observado en períodos de crecimiento) se necesitarían 25 años para generar
los empleos necesarios a fin de convertir los planes en empleos de calidad. En el norte
argentino el desafío llega a niveles extremos porque hay más inscriptos en el Registro que empleos formales en empresas privadas.
Para generar semejante expansión del empleo se necesita multiplicar las empresas y
eliminar los factores que desalientan la contratación en relación de dependencia. Esto requiere una profunda transformación de las instituciones laborales para sustituir
reglas vetustas y socialmente ineficaces. Pero el principal desafío es abordar el
ordenamiento integral del sector público. Un componente clave es el ordenamiento
tributario ya que con el actual sistema tributario no hay ninguna posibilidad de
impulsar la dinámica productiva para generar empleos. Dentro de este proceso hay
que contemplar la eliminación del régimen de coparticipación para que cada Estado
provincial se financie con el valor agregado que logre hacer generar al sector privado
en su territorio. En esta idea, hay que contemplar un fondo de convergencia para el
norte del país a fin de acelerar su desarrollo.
El Registro confirma que otra parte del problema es la baja calificación de las personas
que viven de la asistencia social. Aunque se lograra multiplicar los puestos de trabajo,
no podrían ser cubiertos porque las personas que hoy reciben los planes asistenciales
carecen de las competencias para acceder a un empleo formal. Por esto, se necesita un
sistema educativo menos sometido a los intereses corporativos y más comprometido con reducir la deserción escolar y mejorar la calidad de la educación.
Promover la “economía popular” con exenciones y subsidios sirve para eternizar el
asistencialismo, pero no aporta soluciones. Es funcional al interés de los líderes
piqueteros y de las burocracias públicas asociadas a ellos, pero ineficaz para darle a la
gente la oportunidad de acceder a un empleo de calidad y una vida de prosperidad.
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